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Agrobío, control biológico de plagas para cultivos frutales y hortícolas

26/09/2016

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Impulsar la viabilidad de la agricultura sostenible mediante el uso de abejorros para la polinización en invernaderos y el uso del control biológico para combatir las plagas de los cultivos fueron los dos objetivos con los que nació Agrobío en 1995. “Tenemos varias líneas de producción de fauna auxiliar para el control de plagas y respecto a la producción de abejorros producimos varias subespecies dependiendo de la zona geográfica donde vayan a ser introducidos”, puntualiza José Antonio Santorromán Lacambra, director de Agrobío.


La empresa comenzó con la introducción del abejorro para la polinización de diversas clases de flores y en 2007 se inició en el control biológico de plagas, llegando a los agricultores a través de cooperativas y almacenes. Un proyecto con un claro valor ambiental, como explica su director: “El control biológico y la biopolinización permiten lograr un entorno más natural, diverso y equilibrado, libre del uso de residuos químicos”.


Con un equipo de 120 personas y una facturación de 16 millones de euros, el proyecto mira al futuro pensando en el desarrollo de diversos organismos para frenar las plagas de forma sostenible. “Aún queda mucho trabajo por hacer. La agricultura es un sector vivo y hay futuro”.


¿A qué os dedicais?

Agrobío es una biofábrica que se dedica a la producción de colmenas de abejorros para la polinización natural en invernadero y al aire libre, y a la cría de insectos beneficiosos para el control biológico de plagas en cultivos hortícolas, ornamentales y frutales.


¿Qué fauna auxiliar producís y para combatir qué plagas se emplea?

Tenemos varias líneas de producción de fauna auxiliar:

- Chinches y coccinélidos depredadoras (Orius, Nesidiocoris, mariquitas…) que combaten diversas plagas como la mosca blanca, trips o lepidópteros.

  • Ácaros depredadores (A. swirskii, A. andersoni, Phitoseiulus persimilis…), que combaten las principales plagas de los cultivos como la araña roja, trips o mosca blanca.

  • Paratiroides (Aphidius colemani, Eretmocerus eremicus, Trichogramma acaeae…), que combaten plagas tales como el pulgón, la mosca blanca y los lepidópteros.

 Respecto a la producción de abejorros producimos varias subespecies dependiendo de la zona geográfica donde vayan a ser introducidos.

 


¿Qué flores polinizan vuestros abejorros?

Los abejorros polinizan diversas clases de flores. Muchas de ellas resultan poco atractivas para las abejas, ya que pueden carecer de néctar o su polen no es de buena calidad. Al contrario que las abejas, el abejorro sí llega a polinizar estas flores.

En la agricultura bajo invernadero son utilizados para polinizar las flores de cultivos hortícolas, como tomate, berenjena, pimiento y calabacín, y las flores de cucurbitáceas como melón y sandía; también se introducen colmenas en árboles frutales de hueso, como cerezo, nectarino, peral, almendros y también en berries, como la frambuesa, los arándanos y fresas.


¿Vendéis directamente a agricultores?

La mayoría de nuestros productos llegan al agricultor a través de sus cooperativas y almacenes de suministros. Nuestro equipo técnico se encarga de visitar a los agricultores para asesorarles y hacer el seguimiento del desarrollo de nuestros productos en sus cultivos.


¿Qué impacto social y ambiental tiene vuestra iniciativa?

Con estas prácticas, las personas que trabajan en el campo pueden realizar su actividad en un ambiente más limpio y seguro, en condiciones más saludables. El producto también mejora sus características organolécticas y el fruto tiene mejor sabor, es más seguro y de mayor calidad.

El control biológico y la biopolinización permiten lograr un entorno más natural, diverso y equilibrado, libre del uso de residuos químicos. Agrobío está comprometida con la responsabilidad ambiental, selecciona y produce la fauna autóctona mejor adaptada para polinizar y combatir las plagas de los cultivos.

Además, todos conocemos el descenso de las poblaciones de abejas en los últimos años; el abejorro, por ejemplo, también está ayudando a desarrollar el trabajo de la abeja sobre todo en las variedades tempranas de frutales cuando aquellas todavía se encuentran débiles por el invierno.


En estos 21 años de trayectoria, ¿cómo ha evolucionado la agricultura ecológica en España y en concreto en este sector?

Desde nuestra experiencia y con los dos proyectos que arrancamos, la biopolinización y el control biológico de plagas, los resultados obtenidos han sido diferentes. La biopolinización fue rápidamente acogida por todos los agricultores nacionales, debido a los enormes beneficios técnicos y económicos obtenidos. En apenas cinco años todos los agricultores utilizaron abejorros para la biopolinización de tomates en invernadero y sigue su expansión en diversos cultivos.

En el control biológico de plagas hicimos un gran esfuerzo, pero debemos reconocer que su éxito ha venido de la mano de los consumidores, y en este sentido hay que decir que en el 2007 se produjo un fenómeno que en Almería hemos llamado la 2ª Revolución Verde, que ha marcado un antes y un después en materia de control de plagas. Esto permite que Almería sea un referente mundial en como se ha podido pasar en tan corto tiempo del control químico al control biológico de plagas, experiencia que se está tratando de implantar en el resto de España en los diferentes cultivos nacionales. Esto ha permitido reforzar y consolidar nuestro modelo productivo en los principales mercados europeos.


Decís que trabajáis para lograr el residuo cero, ¿cómo lo hacéis, cómo son vuestros procesos?

En el camino para lograrlo primero trabajamos en la introducción del abejorro para polinizar y más tarde, en 2007, iniciamos el control integrado de plagas.

Trabajamos hacia el residuo 0 produciendo insectos que combaten las plagas de forma natural y evitando así el uso de productos químicos, acompañado de la experiencia técnica y el manejo de las plagas. De esta manera, el agricultor es consciente de que tiene una fauna que le está ayudando y que tiene que cuidar.

Agrobío trabaja con un equipo cualificado de investigación y desarrollo que permite dar una respuesta rápida a las nuevas problemáticas que surgen en el campo, desarrollando procesos de producción con resultados óptimos en los controles de calidad, que aseguran el éxito de los polinizadores y la fauna auxiliar.

Actualmente estamos dando un paso más para conseguir este objetivo trabajando en proyectos de biodiversidad (plantas refugio, paisajes conservativos, etc.).



¿Cuáles son los principales retos a los que os enfrentáis?

El campo es una actividad dinámica que busca innovación para continuar luchando por mejorar la seguridad agroalimentaria y la sostenibilidad de una agricultura que llega muy influenciada por un control químico excesivo e irracional, que todavía perdura en el sector.

Algunos de los retos a los que se enfrenta una biofábrica y su equipo de investigación seguramente sean poder ofrecer una respuesta rápida a la entrada de nuevas plagas procedentes de otros ámbitos y entornos naturales, la relevancia que adquieren plagas consideradas hasta entonces secundarias y ayudar al agricultor a conseguir el residuo 0 de sus producciones, para poder ofrecer productos más sanos y más seguros, que satisfagan las demandas de unos consumidores cada vez más exigentes.


¿Cómo ves a la empresa en unos años?

Agrobío es consciente de que cada vez hay más países concienciados en la aplicación de estas técnicas biológicas. Para poder llegar a ellos surge la necesidad de implantar nuevas sedes estratégicas para poder ofrecer un mejor servicio. Actualmente damos cobertura a más de 30 países desde España, Marruecos y Turquía y el camino por recorrer aún es grande.


¿Hay mucha competencia en vuestro campo?

A día de hoy los químicos aún siguen siendo nuestros grandes competidores. Puesto que el control biológico ya es un hecho, los productos fitosanitarios se han visto obligados a adaptarse a este nuevo sistema para ser compatibles con insectos y abejorros en el campo. Sin embargo, con el uso continuado de estos tratamientos, las plagas se hacen cada vez más resistentes a las materias activas, siendo la única forma de combatirlas el uso de enemigos naturales.


¿Cuáles son vuestras perspectivas de futuro?

Aún queda mucho trabajo por hacer. La agricultura es un sector vivo y hay futuro. En estos momentos existe una amplia gama de fauna auxiliar para combatir las principales plagas, pero aún quedan otros muchos organismos de control biológico por desarrollar.

Además, ya estamos trabajando en nuevas estrategias para mejorar los entornos naturales, dentro y fuera del invernadero, y así favorecer la instalación de la fauna auxiliar ayudando a mantener sus poblaciones y la biodiversidad.


¿Qué es lo mejor de ser emprendedor de una iniciativa sostenible?

La satisfacción de estar contribuyendo a mejorar el entorno de trabajo del agricultor, contribuir a restaurar el equilibrio natural y la salud de las plantas. Pero sobre todo, contribuir a que el agricultor pueda ofrecer productos sanos, seguros y de calidad a los consumidores, que somos todos. Además, estas iniciativas crean muchas posibilidades de trabajo y nuevos retos en el mundo de la investigación en un sector donde el I+D ya es indispensable.



¿Qué impacto social positivo está teniendo la agricultura ecológica?

Al utilizar organismos de control biológico, los consumidores pueden confiar en la seguridad y calidad agroalimentaria de los productos cultivados bajo estas técnicas.

Además el consumidor cada vez está más concienciado y exige productos seguros. De hecho, estos dos grandes cambios en la forma de producir en la agricultura intensiva (la biopolinización y el control biológico) han sido motivados principalmente por los propios consumidores, quienes demandan productos más limpios y más seguros.


Cada vez más emprendedores se animan a poner en marcha su proyecto en el ámbito de la agricultura ecológica. ¿Qué atractivos ofrece este sector para emprender?

El sector de la agricultura biológica y ecológica está vivo y es dinámico, con nuevas dificultades y nuevos retos, donde las soluciones pasan por estudiar muy de cerca la naturaleza y como trasladar estos sistemas a la agricultura. Por ejemplo, la introducción de fauna auxiliar está generando dos nuevas líneas de trabajo, la agricultura por conservación y la biodinámica, puesto que no solo se trata de encontrar un insecto que haga su trabajo sino de crear un sistema que favorezca su labor y contribuya a la biodiversidad.

 


 

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