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Huertos Compartidos, una plataforma web de banco de tierras que promociona la agroecología

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Cuando Santi Cuerda leyó, hace ya seis años, un artículo en el que se recogían diversas  iniciativas que ponían en contacto a personas que querían cultivar huertos con los propietarios de terrenos decidió poner en marcha un proyecto de plataforma web de banco de tierras. En eso consiste Huertos Compartidos, que desde 2012 pone en contacto “a propietarios de tierras con personas que quieren cultivar huertos en ellas en cuatro modalidades, huertos tutelados, huertos compartidos, huertos de autoempleo y huertos solidarios”, puntualiza el coordinador de Huertos Compartidos.


Una de las particularidades de esta iniciativa emprendedora es que está impulsada por Reforesta, una asociación sin ánimo de lucro que trabaja en programas de educación y comunicación ambiental, formación, promoción del ecoturismo y estudio y conservación de la naturaleza. “Impulsamos el proyecto desde una ONG modesta y los recursos para darnos a conocer son limitados, por ello vamos muy poco a poco”, comenta Santi.


Este emprendedor pone el acento en el valor del huerto como forma de vida, en un momento en el que “la mayor conciencia medioambiental de la población por la salud y la alimentación sana y saludable, añadido al factor crisis, explica este boom de los huertos”.


¿Cómo se puede compartir un huerto en Huertos Compartidos?

Tenemos cuatro modalidades:

  • Huertos tutelados: son huertos urbanos o periurbanos, con parcelas en alquiler, en fincas donde se juntan muchos hortelanos con pequeños huertos de autoconsumo y donde reciben un asesoramiento por parte de los responsables de cada proyecto.

  • Huertos compartidos: intermediamos en la cesión de un trozo de tierra para huerto de autoconsumo; en este caso, las cesiones son gratuitas y hortelano y propietario comparten los gastos de cultivo y también la cosecha.

  • Huertos de autoempleo: intermediamos en el arrendamiento de fincas para una producción agroecológica profesional.

  • Huertos solidarios: intermediamos en la cesión de terrenos a ONG para proyectos de huertos sociales.



En estos cuatro años de vida de Huertos Compartidos, ¿cómo ha evolucionado el huerto ecológico urbano?

Creo que ha habido un interés creciente, porque se han unido varios factores: una mayor conciencia ambiental y por nuestra salud y la forma de alimentarnos y la crisis, que ha convertido en algo muy valioso la autoproducción y ha dejado espacios urbanos y periurbanos con dificultad de ser atendidos por falta de medios.


Vuestros huertos están repartidos por toda España. Para qué propietarios y usuarios de distintas zonas se pongan en contacto, ¿qué importancia tienen las TIC en vuestro proyecto?

Sin las TIC solo se podría hacer un trabajo a niveles muy locales. De hecho, hay muchísimas iniciativas de huertos por todas partes, públicas y privadas, pero es difícil hablar de un verdadero movimiento, precisamente por la dispersión de las mismas.


¿Por qué decidisteis poner en marcha un club social de amantes de los huertos compartidos?

Porque el huerto es una auténtica experiencia vital, algo muy vivencial. Con el trabajo en las redes sociales, podemos aprender unos de otros, disfrutar del trabajo de los demás… También nos permite acercar a empresas del sector, que ofrecen productos y servicios para el huerto, a la gente interesada.


¿Cuál es el perfil de vuestros clientes?

Hay diversos perfiles del hortelano urbano: por un lado, podríamos hablar de parejas o matrimonios jóvenes con hijos pequeños. Precisamente, el hecho de tener hijos pequeños hace que se preocupen aún más por lo que comen y, al mismo tiempo, quieren ofrecerles una actividad lúdica, al aire libre, en la que puede participar toda la familia). Por otro lado, personas mayores que ya disfrutaron del huerto en su día y ahora lo retoman.

 


¿El proyecto ha contado con el apoyo de inversores? ¿Se ha autofinanciado?

El proyecto lo hemos autofinanciado. Ahora estamos buscando posibles patrocinadores


¿Cuál es vuestro principal valor ambiental?

Recuperar terrenos agrícolas en desuso y los beneficios que generan los propios huertos que se ponen en marcha: sumideros de CO2, mejora de la biodiversidad…


¿A qué crees que obedece el boom del huerto ecológico?

Como he comentado, la mayor conciencia medioambiental de la población, por la salud y por la alimentación sana y saludable, añadido al factor crisis, explica este boom de los huertos. Esperamos que vaya mucho más allá de una moda y que sea una tendencia que ha venido para quedarse.


¿Cuáles son las principales dificultades a las que os enfrentáis?

Nuestra principal dificultad es que no hemos sido capaces hasta ahora de generar un modelo de negocio viable. Eso, añadido a que impulsamos el proyecto desde una ONG modesta y los recursos para darnos a conocer son limitados. Por ello vamos muy poco a poco.


¿Cómo ves el proyecto  en unos años?

Sinceramente, no puedo predecir eso. Por desgracia, un proyecto que no llega a convertirse en negocio sostenible (en todos los aspectos) depende mucho de la estructura que lo impulsa (en este caso la ONG Reforesta) y las personas que están involucradas en él a título voluntario.

Hace poco vi que había desaparecido la web de uno de los proyectos de Compartir Tierras que nos había inspirado (www.landshare.net). Tenían una trayectoria de siete años en el Reino Unido, 75.000 usuarios (Huertos Compartidos tiene algo más de 5.000) y habían empezado a expandirse por otros países.

 


¿Hay mucha competencia en vuestro campo?

No conozco muchos proyectos que funcionen como plataforma web de banco de tierras. Entre los pocos que conozco está el proyecto de la Red Terrae, que tiene notables diferencias. Otra cosa es la promoción de huertos de alquiler, en la línea de lo que nosotros llamamos huertos tutelados. Ahí sí que ha habido y hay mucha competencia y no todas las iniciativas tienen la misma calidad. Las que a nosotros nos interesan son aquellas donde los usuarios reciben un verdadero asesoramiento o, incluso, formación, en horticultura ecológica.


¿Cuáles son vuestras perspectivas de futuro?

Vamos a tratar de mantener la web y hacerla más participativa y autogestionada, en el sentido de que los usuarios puedan buscarse más libremente, sin pasar tanto por nuestro filtro. Por desgracia, no podremos acompañarles tanto el proceso y, en ese sentido, no podremos ofrecer tanta ayuda como ahora.

 


¿Qué es lo mejor de ser emprendedor de una iniciativa sostenible?

Para mí, la satisfacción personal. Llevo trabajando en el ámbito de las ONG medioambientales desde que tengo uso de razón, tanto de forma profesional como voluntaria.


¿Qué impacto social positivo está teniendo la agricultura ecológica?

La agricultura ecológica tiene múltiples beneficios para nuestro medio ambiente y para nuestra salud. El reto es impulsarla, desde el ámbito político, democratizarla y hacerla mucho más accesible al consumidor.


Cada vez más emprendedores se animan a poner en marcha su proyecto en el ámbito de la agricultura ecológica. ¿Qué atractivos ofrece este sector para emprender?

Está permitiendo la vuelta al campo de muchos jóvenes y posibilitando otras formas de alimentarnos y de organizar el proceso de cómo hacerlo: por ejemplo, agrupando consumidores y productores, en asociaciones, cooperativas, etc. Con nuestra alocada forma de vida, hacía mucho tiempo que no poníamos cara a quien produce las frutas y verduras que comemos. Y, sin embargo, la relación agricultor-consumidor es vital y plenamente satisfactoria para ambos.

En España, antaño tuvo mayor peso aún la producción agraria y en los últimos tiempos se ha venido reduciendo la población que se dedica al campo. Hay cientos de miles de hectáreas de tierras abandonadas y tenemos un clima favorable. Entre todos tenemos que dignificar más la figura del agricultor y, para ello, este agricultor debe ser ecológico.




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