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Feltai, un proyecto dinamizador del entorno rural asturiano en clave femenina

Hace dos años Inés Heredia puso en marcha Feltai, un proyecto que trata de dar valor a la lana de oveja xalda a partir de la cual mujeres del entorno rural asturiano elaboran productos textiles. “Trabajamos bajo pedido haciendo diferentes productos como zapatillas para casa, relleno de cojines o ropa para diseñadores, dependiendo de la calidad de la lana, a la que a veces sumamos otras lanas de origen merino español, de colores o en crudos”, explica la impulsora de la iniciativa.


Con un equipo integrado al 100 % por mujeres (Ramona Cueto como asesora, socia y responsable de la contabilidad, Melania Fraga en comunicación y María Dolores Ramos), Inés trabaja porque la lana no sea un subproducto de la oveja, sin olvidar el carácter medioambiental del proyecto. “Intentamos cambiar el sistema de recogida para hacerlo más eficiente en el gasto de carburantes, reduciendo el uso de agua –comenta Inés –. Pero lo más interesante son los productos hechos con lana, ya que la lana al final de su vida útil puede usarse para compostar”.


En el ADN de Feltai está su valor para  “trata de abrir un camino de dinamización rural enfocado principalmente a las mujeres”, todo ello con un sello innovador y ecológico e involucrando a otros actores del ecosistema rural asturiano como ganaderos y ganaderas, esquiladores y esquiladoras, y los vecinos.


¿Cómo nació Feltai? ¿Quién decidió impulsar este proyecto?


Feltai es la consecuencia de una idea que fue madurando desde la investigación hacia un espacio de acción en el que poner en práctica procedimientos de cambio que dieran una solución a una situación del textil lanar centrado en una zona geográfica determinada: Asturias. Como antropóloga no podía ignorar el reto de intentar evitar que la lana siguiera siendo un subproducto de la oveja y acabara en la basura. Pero había retos importantes que salvar como saber si tenía salida en el mercado y cómo realizar todo el proceso de recuperación, para que fuera efectivo, pues no se trata de coger lana y ya está. Siempre he tenido espíritu de respeto medioambiental y amo la vida, por lo que quería que el proyecto fuera respetuoso con su entorno y para eso también había que estudiar lo que se podía mejorar y cómo cuidar de la salud de las personas porque es entonces cuando realmente respetamos nuestro entorno. Si es bueno para la naturaleza es bueno para nosotros.  Como he comentado la impulsora fui yo, la idea nace de mi amor por la salud, lo creativo y la investigación. Confluyen así las tres ramas de mi vida: terapias, artes y antropología.

 

¿Qué hace Feltai?


Feltai recoge la lana, se la da a las mujeres de las zonas rurales para que la laven de manera sostenible con una técnica adaptada de la zona austral y se carda. Luego trabajamos bajo pedido haciendo diferentes productos como zapatillas para casa, relleno de cojines o ropa para diseñadores. Depende de la calidad de la lana. A veces sumamos otras lanas de origen merino español, de colores o en crudos y hacemos talleres para enseñar técnicas de fieltro haciendo hadas, juguetes o complementos.

 

 

¿De qué ovejas es la lana con la que trabajáis?


El proyecto tiene como uno de los objetivos a largo plazo el dar a conocer la lana de oveja xalda, una oveja autóctona asturiana que según algunas investigaciones es la más antigua genéticamente del tronco europeo. Esto significa que es una oveja sin apenas modificaciones genéticas de su lana, lo que tiene sus ventajas y desventajas. La mejor de las ventajas es que cada vellón, es decir el pelo de cada oveja, es de un color diferente. También es muy enriquecedor trabajar con una lana sin químicos por lo que es apta para personas con sensibilidad química, y, además, mantiene todo su rizo, con lo que su capacidad de encogimiento es menor. Actualmente se está intentando recuperar esta especie y su carne es muy apreciada, pero sería interesante que se la valorara  también por su lana. Acercando la lana de oveja  xalda a la gente, también acercamos toda la complejidad que lleva la realidad de esta oveja que compite con el lobo y el oso y que tiene mucho que enseñarnos de la esencia medio ambiental de Asturias.

 

¿Qué necesidades o problemáticas pretendéis responder y resolver con esta iniciativa?


A nivel social el proyecto trata de abrir un camino de dinamización rural enfocado principalmente a las mujeres porque como cuidadoras disponen siempre de menos oportunidades de hacer un trabajo que sea complementario con sus otras actividades. También porque les conecta con sus orígenes al recuperar trabajos que antes se hacían pero que ahora pueden llevarse a cabo de una manera menos agotadora y más respetuosa con el medio ambiente.

 

Además, este proyecto conlleva dialogar con los distintos protagonistas que tienen relación con la lana como ganaderos y ganaderas, esquiladores y esquiladoras, que también las hay y mucha gente, vecinos, que tienen las ovejas solo porque son los mejores cortacésped y los más ecológicos.

 

¿Cuál es el valor innovador de vuestra iniciativa?


Intentamos innovar en distintos aspectos. El primero en la organización del sistema de trabajo, ya que actualmente la recogida de la lana en Castilla, Extremadura, Cataluña o Aragón está enfocada a mover grandes cantidades de lana en rebaños grandes por espacios comunicados por caminos. Aquí los rebaños más grandes de media tienen 30 y no mil ovejas y para llegar a ellas hay que gastar gasolina y a veces valor para llegar a los lugares. El sistema de transformación trata de recurrir a la suma de las personas en lugar de grandes centros industriales. Por otro lado, la recogida de agua de lluvia para reutilizarse, el uso de ese agua como fertilizante o los diseños de los productos son otros puntos que buscan ser innovadores, aunque el trabajar con fieltro en España es ya de por sí bastante innovador y desconocido.



Decís que Feltai es un proyecto con conciencia ambiental. En cuanto a los aspectos medioambientales, ¿cuál es vuestra contribución?


Intentamos cambiar el sistema de recogida para hacerlo más eficiente en el gasto de carburantes. Por otro lado, el uso de agua utilizada para el lavado de la lana es mínimo.

Lo más interesante yo creo que son los productos hechos con lana, ya que la lana al final de su vida útil puede usarse para compostar, podemos convertir nuestras zapatillas en una maceta que ayudará a crecer una bonita planta. También desarrollamos productos que ayuden a la salud y que sean una alternativa a otros más contaminantes para el medio ambiente y la salud. Trabajamos con la filosofía de la moda sostenible y nos gusta dar ideas para reutilizar el producto de lana de manera que le demos nuevos usos creando y alimentando el concepto de economía circular.


Feltai presta atención a las mujeres de zonas rurales. ¿Creéis que la labor de la mujer en estos entornos está suficientemente reconocida?


La labor de la mujer en general no está suficientemente reconocida. Es una labor de campo, de tiempo y de pequeños pasos el ir creando red y confianza para que se atrevan a ser más visibles y a dar rienda suelta a su creatividad.

 

¿Qué es RedDeLana? ¿Puede entenderse Feltai sin RedDeLana?


RedDeLana es el laboratorio de ideas, donde plasmamos las reflexiones y las gotas de conocimiento que vamos sumando. Es la filosofía del proyecto porque nuestro deseo es trabajar en red, porque de lo que se trata es de que la gente redescubra el valor de la lana y tengan manera de probarla y experimentar con ella. Estamos trabajando para crear herramientas artesanales para que muchas de las mujeres que nos escriben, con la inquietud de utilizar la lana de sus ovejas en distintas partes de España y Latinoamérica puedan hacerlo. Es también nuestra conexión con el mundo, pues nos escriben cada día más mujeres (siempre son mujeres) con inquietudes sobre los procesos o para encender una luz y decirnos que cada día somos más las que luchamos por recuperar el uso de la lana.

 

¿Contáis con apoyos de asociaciones, de empresas o de las Administraciones públicas?

Hemos logrado apoyos a través de varios premios con la obra social La Caixa y con Biocultura, pero de momento somos un proyecto muy pequeño y que tiene que consolidarse para lograr llamar la atención de empresas y administraciones públicas. Seguro que todo llegará a su debido tiempo.

¿Cómo ves la iniciativa a medio plazo? ¿Puede ser rentable?


Creo que sí va a ser rentable; cada mes que pasa nos llegan nuevas y más interesantes propuestas, por lo que es cuestión de tiempo que logremos la rentabilidad necesaria para estabilizarnos y pasar el momento de peligro de toda empresa que se inicia.

 

¿Cuáles son vuestros principales logros en estos años de trayectoria?


Conocer la lana xalda y ser más eficientes en la transformación y creación de productos, lo que, a día de hoy, nos da mucha más seguridad tanto para ofrecer buena calidad como poder hacer talleres y charlas a un nivel interesante.

 

¿Animarías a otras mujeres a poner en marcha un proyecto emprendedor en el ámbito rural?


Emprender es algo agotador y que hay que hacer con mucha energía, pero también con mucha cabeza y planificación. Yo animaría a ser creativas y a emprender con cabeza. Es un camino bonito pero que conlleva muchos sacrificios y que te pide confianza para contagiar a otros tu entusiasmo. Yo animaría, sobre todo, a trabajar en red.

 

¿Qué formación recomendarías a aquella persona que quiera lanzar su proyecto de emprendimiento? ¿Algún libro?


Como formación la que te haga ser eficiente en tu trabajo, pero sin pretender saber de todo, porque para eso es mejor rodearse de buenos profesionales que te ayuden a un buen marketing o a tener un buen plan de contabilidad. Como curso recomendaría libros y formación en torno a la negociación y la comunicación, algo que es muy muy importante.

  


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