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L’estoc, muebles a partir de materiales recuperados

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El reciclaje de muebles y la recuperación de materiales en desuso es la razón de ser de L’estoc, un proyecto de tienda y taller de mobiliario de diseño propio. Jordi Mayals, fundador y gerente de la iniciativa, destaca su valor como “proyecto innovador social y ambiental porque promueve un consumo responsable y de alto impacto social”. El equipo de L’estoc trabaja fundamentalmente por encargo y además ofrece la posibilidad de que quien quiera aprenda con ellos a recuperar muebles en talleres formativos.

 

Un plus del proyecto, que funciona como una cooperativa de iniciativa social, es que emplean en su taller a  jóvenes con discapacidad intelectual. “La realidad del entorno laboral que nos encontramos con las personas con discapacidad es exactamente la misma que la que hay  con el personal de cualquier empresa”, aclara Jordi.

 

Con un volumen de facturación anual es de 190.000 euros, Jordi se muestra optimista respecto al futuro de la iniciativa. “Tenemos que continuar desarrollando productos y servicios que ya nos funcionan, pero también potenciando el valor de la recuperación de materiales para poder abrir nuevas líneas de negocio”.

 

¿Cuándo ponéis en marcha L’estoc?


L’estoc se funda en 2011 para empezar a producir los primeros muebles en setiembre de 2012 y abrir nuestra tienda/show-room en diciembre del mismo año.

 

¿Por qué apostasteis por reciclar muebles y recuperar materiales en desuso?


Por necesidad. Mi perfil profesional se ha desarrollado en el entorno de la gestión de residuos y el medio ambiente y personalmente quería trabajar con personas con diversidad funcional porque en ese momento colaboraba como director de un centro de ocio para este colectivo.

 

Además de la venta de muebles, ¿qué otras líneas de negocio tenéis? ¿Trabajáis en proyectos mano a mano con el cliente?


Nuestra actividad principal es el trabajo por encargo. Trabajamos en 5 segmentos de negocio: oficinas, hostels y hoteles, restauración, comercio y vivienda. De estos, el 65 % pertenece al sector oficinas donde se valora el hecho de tener un mobiliario diferente, sensible, transformador y con mucho contenido. Equipamos comedores, zonas comunes o zonas de trabajo, habiendo trabajado para clientes tan en Madrid (Barrabés, Fundación Biodiversidad o Reale Seguros) como Barcelona (Vistaprint, Softonic, Letgo o Glovo) entre muchos otros.

 

 

¿Cuáles son vuestras fuentes de inspiración a la hora de diseñar los muebles?


Nuestra inspiración parte fundamentalmente de nuestro entorno. Clientes que ya nos vienen con su diseño, que ayudamos a desarrollar, clientes que llegan con una necesidad que intentamos solucionar con nuestros diseños o simplemente de la inspiración de nuestros colaboradores más cercanos.

 

Si alguien quiere recuperar y transformar sus muebles puede aprender con vosotros.


¡Y tanto! Organizamos periódicamente talleres tanto para particulares como para empresas. Gente que viene con sus muebles y los quiere restaurar o personas que traen sus diseños para hacer muebles con materiales de reciclaje.

 

L’estoc emplea a jóvenes con discapacidad intelectual. ¿Qué valor le da a la iniciativa el trabajo con estos chicos?


El grado de satisfacción del personal del taller es muy elevado. De hecho, la demanda es más alta que la capacidad del taller, por lo que se han tenido que descartar posibles nuevas incorporaciones.

 

De los aprendizajes más significativos destacaría el hecho de que la realidad del entorno laboral que nos encontramos con las personas con discapacidad es exactamente la misma que la que nos encontramos con el personal de cualquier empresa. Cuando hay un entorno favorable y el trabajo es motivante la persona ofrece un rendimiento y una implicación mucho más alta, lo que permite mejorar los hábitos de trabajo y el aprendizaje de las tareas encomendadas.

 

¿Qué perfiles integran el equipo de L’Estoc?


L’estoc lo formamos un equipo de 5 personas. Albert Capella se encarga de la producción y el soporte en el taller y del diseño y la creación de nuestras piezas, los auxiliares de carpintería (Roger, Enrique y Jose) y yo mismo. Aparte trabajamos con dos escuelas de formación de carpintería que nos traen chic@s en períodos de prácticas de unos tres meses en que les ayudamos en hábitos personales y de trabajo. Actualmente tenemos a Miguel.

 

¿Cómo valoras estos años de trayectoria?


Muy positivamente. Es una trayectoria vital con todo lo que conlleva. Personalmente estás en un período de crecimiento continuo que te obliga a estar muy intensamente conectado al entorno. Si además le añadimos que he sido padre de un niño y una niña…

La innovación social es una de las claves de vuestro negocio. ¿Qué problemas y retos sociales tratáis de abordar con el proyecto?


Creo que L’estoc es un proyecto innovador social y ambiental porque promueve un consumo responsable y de alto impacto social. La estimación del retorno social del proyecto según el Estudio de evaluación SROI de la Fundación La Caixa es de 5,41 (por cada € invertido hay un retorno de 5,41 € en forma de impacto social).

Esto se traduce en un reconocimiento que nos llena enormemente. L'estoc ha recibido los premios al mejor comercio sostenible del Ayuntamiento de Barcelona (2017) y en la mejor iniciativa social de los premios R de Ecoembes (2016) y la participación en los programas de emprendimiento social de de Momentum Project (2015), de la Fundación la Caixa (2012) y de la Generalitat de Cataluña (2011).

 

¿Cuál es el valor medioambiental de vuestra iniciativa?


Pienso que el valor lo da trabajar con materiales de recuperación y fomentar un consumo responsable.

 

Nuestros clientes nos valoran por lo que aportamos. Trabajar en nuestras mesas, según nos dicen, no es lo mismo que trabajar en mesas nuevas. Supongo que lo da la calidez que transmiten.

 

¿Cómo se presenta el futuro para L’estoc?


Esperanzador. Tenemos que continuar trabajando y desarrollando productos y servicios que ya nos funcionan pero también potenciando el valor de la recuperación de materiales para poder abrir nuevas líneas de negocio.

 

Parte del mobiliario de la nueva sede de la Fundación Biodiversidad es de L’estoc. ¿Qué destacaríais de este proyecto?


Muchas cosas. Creo que la nueva sede se ha diseñado con mucho gusto y se nota que se ha puesto mucho esfuerzo, entusiasmo e ilusión. Destacaría el trabajo en equipo, tanto de la gente que ha colaborado desde dentro y de los que los hemos acompañado desde fuera, como Cynthia Riachi en los trabajos de interiorismo.

 

¿Qué formación recomendarías a aquella persona que quiera lanzar su proyecto de emprendimiento?


Pienso que la formación en facetas como la gestión, la financiación o marketing es importante, pero también lo es cualquier formación en gestión de equipos y desarrollo personal. Por esto recomendaría el libro “Relaciones poderosas” de Joan Quintana y Arnoldo Cisternas.

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