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Josep Maria Tost i Borràs: “Los residuos son un sector de oportunidades para emprendedores y empresas”

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Josep Maria Tost i Borràs | Director de la Agencia de Residuos de Cataluña (ARC)


 

Josep Maria Tost i Borràs es el director de la Agencia de Residuos de Cataluña (ARC) desde 2011 y presidente de la ACR+ (Asociación de las Ciudades y las Regiones para el Reciclaje y la gestión sostenible de los Recursos), con sede en Bruselas. El pasado 27 de octubre participó en el Green Circular Day organizado por la Red emprendeverde, un evento para poner en valor el potencial de la economía circular. “Los residuos tienen un valor real para la obtención de materiales que se pueden integrar de nuevo en los procesos productivos”, explica Josep Maria, que hace una apuesta decidida por el reciclaje como motor de un desarrollo sostenible. “Si queremos un futuro mejor para nosotros y, sobre todo, para las siguientes generaciones, reciclar es fundamental”, afirma el director de la ARC, para quien “la mejor máquina de reciclar son las personas”.

 

¿Por qué es fundamental que reciclemos?

Por muchas razones, pero pongamos un ejemplo potente y a la orden del día: el cambio climático, fruto de una agresión constante y creciente. La mitad de las emisiones que lo están acelerando vienen de una forma u otra forma derivadas de la producción, distribución y consumo de productos. Se entiende, pues, que para frenarlo tengamos la necesidad de cambiar hacia esquemas de reutilización, de ralentización de consumo y de freno a la entrada de residuos para su gestión. Debemos buscar reducir los residuos desde su origen, lo que para el ciudadano supondrá menos presión recaudatoria en impuestos, en concepto de infraestructuras de recogida y tratamiento. Además, los recursos del planeta no son ilimitados. El fuerte crecimiento de la población mundial desde 1950 ejerce una presión creciente sobre el medio ambiente. Más personas suponen más consumo de recursos y más producción de residuos, por eso la necesidad de introducir la filosofía del reciclaje en los diferentes actores. Los materiales deben estar en circulación –economía circular– abandonando el concepto de economía lineal de usar y tirar.

 

¿La ciudadanía está, pues, obligada a reciclar?

Ante la pregunta de cuál es la mejor máquina para reciclar, la respuesta es las personas. Ellas son el primer eslabón tanto en la prevención como en la posterior cadena de uso de productos y su reciclaje. Si queremos un futuro mejor para nosotros y, sobre todo, para las siguientes generaciones, reciclar es fundamental. Solo así se puede concebir un planeta sano, con el equilibrio recuperado y que pueda enfrentar el futuro de forma sostenible para un desarrollo óptimo de nuestra civilización. Hay que garantizar en la medida que se pueda la calidad de vida de nuestros hijos. El ritmo actual de crecimiento de población y de los procesos industriales no podrá ser soportado por nuestro planeta a menos que busquemos alternativas. Estamos moralmente obligados. El verdadero desarrollo humano ha de tener en cuenta tanto los aspectos económicos como los ambientales y sociales.

 

¿De qué forma se puede animar a los ciudadanos que aún no lo hacen a que reciclen?

Concienciándolos en la mayoría de casos, apelando no solo a los sentimientos sino a la razón y al sentido común. Un buen reciclaje implica salud para el planeta pero también más puestos de trabajo, un cambio en la industria y en la economía que saltando de paradigma puede encontrar alternativas para seguir creciendo. Sin embargo, y a otros niveles, quizá esto no funcione y sea necesario implantar un método que penalice en forma de canon o gravamen las malas prácticas o las prácticas deficientes. Unas tasas que están destinadas a aquellos que no cumplen con los estándares requeridos y cuya recaudación revierte en la misma cadena de gestión de residuos. Estos últimos casos, no son tanto de la gente de a pie, sino que tiene que ver más con los que han de gestionar grandes volúmenes como municipios y consorcios.  En Cataluña ya llevamos desde el año 2004 con una fiscalidad (canon) que penaliza el vertido de los residuos, y con lo recaudado se retorna a los ayuntamientos y otras entidades locales para fomentar la prevención y el reciclado, estamos hablando de unos 25 millones de euros anuales. Y nos hemos propuesto, de forma consensuada con los entes locales, alcanzar los 50 €/t en el año 2020 de canon, en la línea de los países europeos que han avanzado en este sentido.

 

Hablaba usted en Green Circular Day de que encarecer los vertidos es un paso para que las empresas contaminen menos. ¿Es la única forma de que cambien sus prácticas?

Desafortunadamente es así, hasta ahora hemos llegado a reducir o redireccionar exitosamente el tema de los residuos hasta un porcentaje que hoy parece haberse estancado. Ahora toca comenzar con otro tipo de estrategias para seguir progresando en materia de reciclaje y medio ambiente. Ahí interviene la fiscalidad ambiental con el canon del vertido, que es la herramienta fiscal fundamental de nuestra gestión de residuos para promover la máxima recuperación. En Cataluña lo concebimos con un doble objetivo complementario: reducir la entrada al vertedero, por la vía de su incremento acordado con los entes locales, y el fomento de la recogida selectiva, especialmente de la Fracción Orgánica de los Residuos Municipales (FORM). Una mayor presión en las tasas obligará también a las empresas a replantearse sus sistemas de producción, bien sea desde el ecodiseño de partida como en estrategias de simbiosis industrial o usando recursos como la Gestión de los Subproductos Cataluña y la Bolsa de Subproductos, que desde ARC hemos puesto a su disposición.

 

La economía circular incorpora los residuos de nuevo a la cadena productiva, dándoles muchas vidas. ¿Qué es necesario para que este nuevo paradigma de la economía se consolide?

Se necesitan líneas estratégicas claras para actuar y desde la Administración que yo represento apostamos decididamente por el paso de un concepto lineal de los residuos a otro de tipo circular. En Cataluña trabajamos para mejorar la prevención de residuos, la gestión y tratamiento de todas las fracciones y, en este sentido, la Agencia de Residuos de Cataluña es un referente europeo y mundial. Para esto en la ARC nos hemos dotado de la nueva planificación de residuos en el PRECAT20 (Programa general de prevenció i gestió de residus i recursos de Catalunya), siguiendo la línea de las directivas europeas enfocadas claramente hacia la economía circular. Ponemos el énfasis en el concepto de residuo como recurso, ya que tienen un valor real para la obtención de materiales que se pueden integrar de nuevo en los procesos productivos: los residuos son un sector de oportunidades para los emprendedores y las empresas. Debemos aplicar de forma efectiva los principios de la economía circular y mantener los residuos en constante circulación. Introduciendo conceptos como la desmaterialización, la prevención, el ecodiseño, la simbiosis industrial, la recogida puerta a puerta, el canon o la gestión y la Bolsa de Subproductos queremos que Cataluña sea un referente de sociedad económica y socialmente sostenible.


¿Disponen de más herramientas?

Quisiera también destacar que en este sentido el Gobierno de Cataluña ha aprobado la Estrategia catalana de ecodiseño para una economía circular y ecoinnovadora (ECODIScat), una herramienta de ecoinnovación que tiene como objetivo promover la economía circular, a través del reciclaje, y una mayor sostenibilidad a la hora de producir y consumir productos. Se trata de un tipo de diseño que incorpora criterios ambientales para lograr productos más sostenibles, más seguros y menos tóxicos, con un consumo menor de recursos y de materias primas y que reduce costes en materias primas y consumo de recursos.

Liderada por el Departamento de Territorio y Sostenibilidad, un total de seis departamentos participan en la ECODIScat, que crea un marco estable para establecer sinergias entre todos los agentes implicados en los sistemas de producción y consumo, incluidas las universidades y los centros de investigación. Así, el documento recoge y coordina las acciones de los diferentes agentes públicos.

La finalidad principal de la ECODIScat es contribuir a la eficiencia en el uso de los recursos y a reducir el impacto ambiental a lo largo de todo el ciclo de vida de productos, servicios y actividades. También busca ayudar a mejorar la competitividad de empresas y organizaciones con el uso eficiente de los recursos y el desarrollo de nuevos productos y servicios eficientes y sostenibles, que son la clave de esta competitividad. Además, establece actuaciones para incrementar la oferta de productos y servicios más sostenibles y actuaciones para fomentar la demanda.


¿Qué valor tienen iniciativas como la celebración del Green Circular Day?

Todas aquellas actividades que sirvan para hacer divulgación de las problemáticas en estos temas fundamentales, que afectan a todos los estratos de la sociedad, son bienvenidas. Asimismo, es muy interesante poder compartir informaciones y experiencias con gente del sector y acceder de primera mano a la información de los diferentes actores que participamos a través de un encuentro que muestra las oportunidades de negocio y empleo que ofrece la economía circular. El intercambio de conocimiento es básico en un tema que es tan “nuevo” en la historia de nuestra especie y que además sigue proporcionando nuevos retos. Hasta ahora hemos ido un paso por detrás de los problemas que nosotros mismos hemos producido. Ahora tengo la sensación de que por vez primera podemos anticipar algunos movimientos y acciones en asuntos de prevención que repercutirán de forma estructural en nuestra economía y en la sociedad. En temas que nos conciernen a todos, el networking es absolutamente necesario.

 

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