09/12/2022
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Hablamos con personas expertas e investigadoras sobre el gran impacto ambiental que genera el sistema alimentario en el medio ambiente y en el ámbito socioeconómico, que van más allá de las consecuencias directas sobre nuestra salud. Ujué Fresán y Guillaume Chevance, investigadores encargados de Alimentación S2: por una dieta saludable y sostenible o Montse Escutia, directora de MENUdaTIERRA de la Ssociación Vida Sana, apuestan desde sus proyectos de dar a conocer y crear conciencia sobre la relevancia de seguir una alimentación saludable y sostenible.
La alimentación es una de las actividades humanas con un mayor impacto ambiental. No es la única, pero sí una de las más importantes. Por eso es urgente cambiar nuestros patrones actuales para mejorar el estado del planeta, al tiempo que obtenemos beneficios económicos y de salud.
Desde diferentes ámbitos encontramos proyectos que están trabajando para la consecución de estos objetivos. Es el caso de Ujué Fresán y Guillaume Chevance, investigadores encargados del proyecto Alimentación S2: por una dieta saludable y sostenible del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), un estudio que, mediante una app desarrollada por ellos, pretende dar a conocer y crear conciencia sobre qué es y la relevancia de seguir una alimentación saludable y sostenible.
“Durante mucho tiempo se ha contemplado la alimentación por la vinculación directa de lo que comemos con nuestra salud. Pero esto no es suficiente”, señalan. “El gran impacto ambiental que genera el sistema alimentario, unido a las malas condiciones salariales y laborales que hay dentro del sector, hace que nuestras decisiones alimentarias no solo se puedan basar en el efecto que puedan ejercer los alimentos sobre nuestra salud”, explican los investigadores. Por ello la dimensión ambiental y socioeconómica de la alimentación deben ser un binomio inseparable.
Su proyecto comenzó hace dos años, fruto del entusiasmo de los dos jóvenes investigadores por promover una alimentación no solo saludable para las personas, sino también justa y respetuosa con el medio ambiente.
Por otro lado, Montse Escutia, directora del proyecto MENUdaTIERRA de la Asociación Vida Sana insiste en esta misma línea. “Una dieta no puede ser saludable si no es sostenible” y explica que “lo más sostenible es que la mitad de nuestra alimentación se base en verduras y frutas de temporada, porque así nos aseguramos de que son de proximidad y que no se han trasportado a largas distancias”.
El proyecto MENUdaTierra apoya la Estrategia “De la granja a la mesa" de la Unión Europea (UE) haciendo una reivindicación de la cocina tradicional española como herramienta para mejorar la salud de las personas, proteger el medio ambiente y frenar el cambio climático. El proyecto ha sido cofinanciado por la UE a través del programa LIFE.
Como medidas que podemos llevar a cabo Escutia aconseja consumir ”frutas y verduras ecológicas para evitar que se haya contaminado en su producción; que nuestra proteína sea principalmente de origen vegetal, que comamos carne y pescado en pequeñas cantidades y provenientes de la ganadería ecológica extensiva o de la pesca sostenible”.
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