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Entrevistamos a D. Francisco Fonseca, director de la Representación en España de la Comisión Europea

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"Europa necesita comenzar a preparar la nueva generación de emprendedores para asegurar la sostenibilidad del modelo europeo"

Francisco J. Fonseca Morillo es Director de la Representación de la Comisión Europea en España desde 2009. Doctor en Derecho por la Universidad de Valladolid, ha ocupado varios cargos en la Comisión Europea, siendo Director adjunto y luego Director del Gabinete del Comisario António Vitorino, responsable de Asuntos de Justicia e Interior (1999-2004), y Director de Justicia, Derechos fundamentales y Ciudadanía (2004-2009). Es el autor o coautor de una quincena de libros y de una veintena de artículos en el ámbito del Derecho Comunitario y del Derecho Internacional Público.

 

 

¿Cuáles son las medidas adoptadas por la Comisión Europea y sus principales programas para apoyar las iniciativas de los emprendedores en el ámbito comunitario?

La política de la UE a favor de las empresas, y en particular de las Pymes, se articula hoy en torno a tres grandes prioridades: facilitar el acceso a la financiación -probablemente hoy la más importante de las prioridades-, reducir la burocracia y promover el acceso a nuevos mercados.

En el último trimestre del año pasado sólo el 24% de las Pymes españolas intentó acceder a financiación externa frente a un 51% el año anterior. No es un problema sólo de España: sólo por dar un dato de la dimensión del problema, en la UE los préstamos bancarios a las compañías pasaron de 650.000 millones en 2007 a 40.000 millones en 2011.

Para paliar la escasez de crédito, Europa pone a disposición de las empresas algunos instrumentos financieros. La UE no proporciona una financiación directa a las empresas, sino que actúa a través de intermediarios financieros, por ejemplo bancos. Estos instrumentos permiten incrementar los volúmenes de inversión de capital riesgo y proporcionan a las Pymes garantías para préstamos, incitando a las instituciones financieras a poner más préstamos a disposición de las Pymes al reducir su exposición a los riesgos.

Los problemas del acceso a la financiación de las empresas nos recuerdan también la importancia del saneamiento del sistema bancario español que se está operando gracias a la ayuda de la Unión Europea, y que se está llevando a cabo de forma correcta, según hemos visto estos días.

Tampoco hay que olvidar la morosidad, es uno de los grandes problemas de las empresas españolas.  La Directiva Europea del 2011 sobre la morosidad ya está integrada en el ordenamiento jurídico español, pero lo que es importante es que se aplique a rajatabla. España es uno de los países con los periodos de pago medios más altos de Europa, y eso provoca graves problemas de financiación a las empresas.

En cuanto a la burocracia, la Comisión tiene como objetivo reducir de manera drástica las cargas administrativas que la legislación europea impone sobre las empresas. Nos estamos centrando por ejemplo en las obligaciones de información en áreas prioritarias como el derecho de sociedades, derecho laboral, impuestos. Este esfuerzo también se tiene que llevar a cabo a nivel nacional. Por eso saludamos, por ejemplo, la voluntad del Gobierno Español de aprobar y aplicar urgentemente el proyecto de Ley de Garantía de la Unidad de Mercado o la Ley de Apoyo al Emprendedor. Así se podrá reducir el número de procedimientos de concesión de licencias y hacerlos más cortos.

 

¿Qué importancia se le da a la formación y educación de los emprendedores dentro de esos programas?

Es fundamental. No puede haber empresas de éxito sin emprendedores de éxito. Europa necesita comenzar a preparar la nueva generación de emprendedores para asegurar la sostenibilidad del modelo europeo. Hace poco, durante el último Mobile World Congress de Barcelona, la Comisaria Europea responsable de la Agenda digital, Neelie Kroes, cedió su turno de palabra a un joven empresario español, Javier Agüera. Empezó con 16 años fabricando móviles  en China y  ha conseguido montar una empresa que diseña sistemas operativos par smartphones. Pero desgraciadamente es un caso aislado. 

La Comisión Europea acaba de proponer su "Plan de Acción Emprendimiento 2020" el pasado 9 de enero de 2013, una serie de medidas para favorecer el espíritu emprendedor en Europa. Pero hay que decir que la Unión Europea sólo tiene competencias limitadas  en el ámbito educativo y por tanto, el papel de los gobiernos es crucial. Por eso damos la bienvenida a la estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven presentada para el gobierno español el pasado 12 de marzo. Va en la buena dirección, pero se tiene que poner en marcha de manera efectiva.

La Comisión desde hace años pide a los Estados Miembros que incluyan una asignatura de emprendimiento en sus programas educativos nacionales. En Noruega, donde estos programas son operativos desde años, han podido verificar que el 16% de los alumnos que participan en el programa educativo sobre micro compañías acaban creando su propia empresa. Los sistemas educativos tendrían que proporcionar por ejemplo las competencias adecuadas para crear y gestionar una Pyme.

Me parece también muy interesante el programa  "Erasmus para jóvenes emprendedores", lanzado en 2009 por la Comisión Europea y que permite a empresarios no experimentados poder pasar un periodo de hasta seis meses con otro empresario de más experiencia en otro país europeo para cotejar ideas y mejorar el plan de negocio.  Cámaras de comercio, incubadoras de empresas (26 organizaciones en todo el territorio del Estado) se encargan del emparejamiento de candidatos. España es el país que mayor interés ha mostrado en el programa. El 25% de las candidaturas provienen de emprendedores y empresarios españoles, es decir, más de 800 de un total de casi 3.400 aceptados.


¿Se puede traducir en cifras los logros de los programas europeos para emprendedores?

No resulta fácil poner una cifra. Tengo que admitir que a veces la multiplicidad de programas, de diversas fuentes de financiación europeas, hace que sea complicado evaluar los resultados.  Además, cuando un proyecto empresarial tiene éxito, las causas del éxito son múltiples: la ayuda que ofrecemos es importante, pero no será el único factor de éxito.

 Les puedo ofrecer un dato parcial: gracias a los programas de la Comisión Europea, desde 2007 y hasta 2012, 50.000 Pymes españolas han recibido, a través de diferentes intermediarios financieros, microcréditos, garantías o avales equivalentes 1.084 millones de euros, casi 57.000 préstamos.

Otro dato parcial: desde febrero del 2012, el gobierno español, con la ayuda de la Comisión Europea ha conseguido reprogramar 1.260 millones de fondos de la política regional para que se destinen a programas de empleo para jóvenes y facilitar el acceso  de Pymes a la financiación. Se calcula que 7.700 Pymes se han beneficiado o se beneficiarán de estas medidas.

 

¿Con qué herramientas comunitarias pueden contar los emprendedores para poner en marcha su proyecto? ¿Hay alguna vía de financiación europea?

La UE ofrece apoyo a las empresas, sobre todo las Pymes, de múltiples maneras. Lo hace tanto en fase de creación, como en la de crecimiento y expansión de la empresa. Se puede acceder a las ayudas directamente o a través de programas gestionados a nivel nacional o regional, como la política regional de la UE.

La UE actúa en el marco de los programas para la innovación y la competitividad de las empresas- y casi un tercio del presupuesto actual (1.100 millones para 2007-2013) se destina las Pymes. A partir del año que viene se multiplicará por más de los recursos para Pymes, en el marco del programa a favor de la competitividad y las Pymes (COSME en inglés), o gracias al BEI, cuyo capital se amplió el año pasado en 10.000 millones de euros. Este incremento de capital va a permitir incrementar los créditos del BEI en hasta 60.000 millones. Una cuarta parte se destinará a PYMES.  También cabe destacar la creación de instrumentos de acceso a la financiación a nivel regional, vía el ICO, en Cataluña y Andalucía: esperamos que se generalice a partir del año que viene con la nueva generación de programas de la política regional de la UE.


El Comisario Europeo de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión, Lázsló Andor, en su visita a la Fundación Biodiversidad destacó el potencial del sector verde como un nicho de creación de empresas. ¿Hay medidas en el ámbito comunitario para incentivar su creación en este sector?

Recientemente, las ecoindustrias han estado creciendo alrededor de un 8% al año, y como líder en la promoción de la economía verde, España se ha beneficiado especialmente en términos de creación de puestos de trabajo. Los estudios más recientes indican que los empleos  verdes  en el país ascienden a entre 400.000 y 500.000, lo que equivale a alrededor del 2,2% del empleo total. La cifra ascendió desde 160.000 en 1998, debido a la creciente demanda de energía renovable y de gestión de los residuos. Por supuesto, la situación hoy no es tan favorable como antes, por el contexto de restricciones financieras. Pero queremos que se mantenga un marco regulatorio para el futuro en España que sea adecuado para alcanzar objetivos climáticos y energéticos, que ofrezca claridad a los inversores y que priorice las acciones rentables que ayuden a salir de la crisis a través del crecimiento y el empleo.

El primer gran impulso europeo a la ecoinnovación apareció con el Plan de Actuación en favor de las Tecnologías Ambientales (ETAP). Este plan, adoptado en 2004, se centraba en un mayor desarrollo y uso de las tecnologías medioambientales. Su objetivo era atajar los obstáculos financieros, económicos e institucionales que dificultaban el crecimiento de estas tecnologías, así como favorecer su adopción en el mercado. Son los mismos desafíos a los que se enfrentan todas las empresas innovadoras. En este sentido, también se benefician de todas las medidas a favor del crédito y la innovación que toma la UE.

De 2014 a 2020, la principal fuente de apoyo será el programa Horizonte 2020. Este nuevo programa de investigación e innovación europeo reforzará el papel de la ecoinnovación. Por ejemplo, ha reservado 3.160 millones de euros para la acción relativa al clima e iniciativas de eficiencia de recursos. Y a fin de apoyar a las empresas ecoinnovadoras, la Comisión desarrollará nuevos instrumentos financieros que les ofrezcan mecanismos específicos de deuda y capital.

 

¿Dónde puede dirigirse un emprendedor que quiera consolidar su proyecto y que busque apoyo comunitario?

La Comisión se acerca al mundo empresarial a través de la red Enterprise Europe Network, que opera gracias a acuerdo con socios locales, como las cámaras de comercio. Se trata de la red de innovación y apoyo a la empresa más grande de Europa. Ofrece servicios de internacionalización o de apoyo integral a las Pymes. Enterprise Europe Network también mantiene, con el apoyo de la Comisión Europea, una red de expertos en medio ambiente que ofrece servicios a unas 14.000 Pymes en toda la UE, aportando su experiencia en materia  de transferencia de tecnología y de internacionalización.


¿Qué le recomendaría a un emprendedor que quiera poner en marcha su iniciativa empresarial?

Le recomendaría que acuda al centro Enterprise Europe Network más cercano a su empresa, para que le informen de las oportunidades y de la fuentes de  financiación disponible. 

También recomendaría que tome en cuenta en su plan de negocio las oportunidades que ofrece el Mercado Único Europeo. El Mercado Único representa un potencial de mercado enorme aun sin aprovechar. El volumen de las exportaciones españolas ha aumentado más de un 20% desde 2007, pero los exportadores siguen siendo apenas una gota en el océano empresarial: menos de 137.000 venden en el exterior frente a los 3,2 millones de sociedades en España.

A pesar de los grandes progresos conseguidos para ayudar las empresas y en especial de las Pymes a beneficiarse del Mercado Único, nos queda, pues, bastante para hacer. En la Comisión Europea nos centramos  en acciones concretas  para eliminar obstáculos, por ejemplo una nueva orden de embargo europea para facilitar el cobro de deudas transfronterizas, o la armonización de la base imponible del impuesto de sociedades; las empresas que operan en varios países podrán así presentar una única declaración fiscal consolidada a una sola administración por su actividad dentro de la UE.

 

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