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"La economía circular brinda la posibilidad de activar la cultura emprendedora"

admin

04/11/2020

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Alexander Boto es el director general de Ihobe, la sociedad pública del Gobierno Vasco que impulsa una mejora ambiental compatible con el desarrollo económico. “Hacemos que la economía y el medio ambiente sean complementarios”, destaca. En esta entrevista, Boto insiste en la importancia de que nazcan nuevos proyectos de emprendimiento en el ámbito de la economía circular. 


¿Cómo se entiende desde IHOBE la economía circular? 

Ihobe es la sociedad pública del Gobierno Vasco que impulsa una mejora ambiental  compatible con el desarrollo económico. Hacemos que la economía y el medio ambiente sean complementarias. Este es nuestro enfoque también para la economía circular.  Como todos ya sabemos, la economía circular supone un cambio de paradigma en el modo de utilizar los recursos naturales y, por tanto, de relacionarnos con el medio ambiente. En el nuevo modelo circular el ciclo de vida de los productos y materiales se mantiene durante el mayor tiempo posible; los residuos se reducen al mínimo; y los recursos se reintroducen repetidamente en el ciclo productivo creando valor cuando los bienes llegan al final de su vida útil.  


Boto pone el acento en el componente económico de le economía circular, un marco en el que el medio ambiente “se convierte en un factor clave de competitividad. El menor uso de materiales, incluida la reutilización, la reparación y el reciclaje, tiene como objetivo reducir la dependencia de nuestra economía de la extracción e importación de materias primas, así como reducir la generación de residuos. Como tal, tiene el potencial de aportar tanto beneficios económicos como medioambientales y se reconoce, cada vez en mayor medida, como un modelo de consumo de recursos que permitirá crear puestos de trabajo a nivel local y nuevas oportunidades para la integración social. 


Euskadi lleva años trabajando en materia de economía circular “con éxito. Desde el año 2000 la economía vasca ha crecido un 26 %, mientras que el consumo de materiales se ha reducido un 25 % y el volumen de residuos urbanos que termina en vertedero se ha reducido en un 56%. Podemos afirmar que nuestra economía se está desacoplando del consumo de materiales y la generación de residuos mediante el impulso de medidas de economía circular”, resume. 


Así, en el País Vasco más de 250 empresas industriales de Euskadi están ya aplicando prácticas o modelos circulares, apunta Boto. “En ecodiseñoservitizaciónremanufactura, análisis de ciclo de vida, declaraciones ambientales, etc. El 60 % de las empresas que ya trabajan estos enfoques señalan que es primordial introducir estos criterios en su negocio o producto para, entre otros, aumentar la productividad de sus  procesos, reducir el consumo de energía, ahorrar materiales, crecer en ventas, diferenciarse en mercados internacionales, abrir nuevos mercados, mejorar su imagen, o incrementar sus capacidades internas. 


Para continuar y reforzar esta senda de trabajo, Euskadi aprobó en enero de 2020 su propia estrategia de economía circular, con 3 claros objetivos estratégicos a alcanzar en 2030: aumentar en un 30% la productividad material; aumentar en un 30% la tasa de uso de material circular y reducir en un 30% la tasa de generación de residuos por unidad de PIB. Son sin duda objetivos ambiciosos pero muy necesarios en clave de competitividad de nuestras empresas. En esta Estrategialas acciones de impulso de la competitividad e innovación empresarial serán el conjunto más relevante a desarrollar durante los próximos años, aglutinando cerca del 50% del presupuesto”, concreta. 



¿Cuál crees que es el potencial de la economía circular para emprender en verde? 

Desde el año 2014, la inscripción de nuevas empresas en Euskadi ha experimentado un crecimiento del 3,5 % anualLa transición hacia un nuevo modelo económico más circular requiere de la aparición de nuevos modelos de negocio que potencien la sostenibilidad y la competitividad del territorio. Para ello, el emprendimiento verde se visualiza como palanca clave para alcanzar el éxito, incluido el intraemprendizaje llevado a cabo por las empresas actuales. 


La economía circular, con su nueva forma de entender la economía, nos brinda la posibilidad de activar la cultura emprendedora.  La necesidad de responder a las nuevas necesidades del cliente, vender soluciones y servicios en todo el ciclo de vida, retirar los productos al final de su vida, utilizar los datos y las tecnologías trabajando con la cadena de valor para proveer mejores soluciones al mercado, son tendencias que incentivan el emprendimiento en verde.  


El director de Ihobe destaca que ”en este ámbito, es importante señalar también que el intraemprendizaje llevado a cabo por las empresas vascas es fundamental para promover la creación de nuevos proyectos empresariales de carácter innovador en el ámbito de la economía circular. Como ejemplo, citaría el desarrollo de procesos de remanufactura en fabricantes de baterías o de servitizacion en el subsector del transporte vertical. 


En esta línea, desde Ihobe, en colaboración con la Universidad del País Vasco, la Universidad de Deusto Mondragón Unibertsitatea se trabaja impulsando la formación de jóvenes como especialistas en economía circular y facilitando su empleabilidad. En los últimos cinco años, hemos formado en economía circular a más de 110 jóvenes que han hecho prácticas en 76 empresas, logrando una alta satisfacción de las empresas y los jóvenes”, comenta. 


Los nuevos modelos de negocio van a requerir la optimización del uso de los recursos naturales y la reducción de impactos medioambientales mediante la innovación en productos o servicios y otra serie de propuestas encaminadas hacia una economía más circular  -reflexiona Boto. Para ello, la incorporación de las TIC, el impulso a los nuevos modelos de economía colaborativa y la incorporación de nuevos servicios al modelo tradicional de venta de productos permitirán avanzar hacia una menor dependencia del consumo de materiales.  


 

¿Cuáles son los retos de futuro a los que ha de hacer frente la economía circular? 

En primer lugar, me gustaría destacar que en los últimos años, en Euskadi hemos desplegado una batería de instrumentos públicos y herramientas orientados tanto a generar demanda de Economía Circular como a impulsar la oferta empresarial, principalmente a través de programas de ayudas a la innovación. 


En este contexto, para los próximos años, en especial tras las consecuencias derivadas de la crisis sanitaria del COVID-19, Euskadi tiene como objetivo avanzar decididamente en esta senda y progresar hacia una mayor circularidad de su economía. Para ello, es de vital importancia involucrar a los sectores económicos con mayor potencial para llevar a cabo esta transformación, considerando su contribución a la economía vasca, el uso que realizan de las materias primas, el volumen de generación de residuos a lo largo de sus procesos productivos y la capacidad para la reincorporación de materias primas secundarias. Y todo ello, sin dejar a nadie atrás. 


Desde Ihobe se han marcado retos a los que dar respuesta.  “Repensar el modelo económico, diseñar pensando en el futuro, colaborar para crear valor conjunto, preservar y reutilizar lo que ya está construido, priorizar los recursos renovables, usar los residuos como recursos e incorporar la tecnología digital”, enumera su director general. 


Boto pone el acento en que es necesario que haya nuevas empresas en el ámbito de la economía circular, “tanto desde un enfoque de producción de bienes como de prestación de servicios avanzados. Las administraciones debemos incentivar su implantación. Por ello, es importante que los programas de apoyo al emprendimiento impulsados desde las instituciones públicas integren la economía circular en toda su amplitud para que el sector privado manifieste un interés cada vez mayor sostiene. De hecho, una de las ingenieras especializadas en ecodiseño más avanzadas, es fruto del emprendizaje en verde del Aula de ecodiseño de Ihobe y la Universidad. 


En relación a la Estrategia Española de Economía Circular, aprobada por el Gobierno central en junio comenta que  dispone de unos objetivos ambiciosos, como los de reducir en un 30 % el consumo de materiales, mejorar un  10% la eficiencia en el uso del agua y recortar un 15% la generación de residuos respecto a 2010. Debe servir a su vez de palanca para la recuperación económica tras la crisis del COVID-19. Sin embargo, para ello son imprescindibles los planes de acción trienales, que son los que van a recoger las medidas concretas de actuación. Ahora mismo estamos esperando la aprobación del primero de ellos, el que cubra el período 2021-2023. 


Siendo importante por tanto disponer de medidas concretas, las particularidades y características propias de cada territorio (demográficas, económicas, sociales, etc.) hacen que los enfoques para avanzar hacia una economía más circular se deban adaptar a los retos existentes en ellos, poniendo el foco en los elementos donde el recorrido de mejora sea mayor y la implementación de las medidas de actuación permitan maximizar los resultados esperados. Es aquí donde juega un papel primordial la adecuada coordinación entre las diferentes estrategias disponibles”, subraya.  


Boto apunta a que la colaboración público privada debe ser un elemento diferenciador en el plan de acción. El Departamento de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente del Gobierno Vasco colabora desde hace años en el Basque Ecodesign Center con grandes empresas tractoras que desarrollan métodos y herramientas para facilitar la aplicación de medidas circulares en las pequeñas y medianas empresas”, afirma 


Por último, Boto define los ejes principales que vertebran la estrategia vasca en la transición hacia una economía circular. “Entre las herramientas clave para la transición hacia la economía circular, en el País Vasco nos hemos centrado y seguiremos impulsando el ecodiseño de productos y servicios, el ahorro y eficiencia en los procesos más intensivos en el uso de materiales y la normalización para facilitar la incorporación de materiales secundarios en la economía”, concluye. 


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