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“El consumo es una gran oportunidad para ser parte activa del cambio hacia un desarrollo más sostenible”

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Hablamos con Ileana Izverniceanu, directora de comunicación de la OCU, la Organización de Consumidores y Usuarios, sobre compras sostenibles, su peso en el mercado de consumo español, los consejos de la organización para que nuestra cesta de la compra sea más sostenible y las campañas que la OCU ha puesto en marcha para apoyar formas de consumo que contribuyen  a un estilo de vida más verde.


¿Qué entendéis desde la OCU qué es una compra verde o sostenible? ¿Ambos términos se refieren al mismo concepto o hay matices?
La compra sostenible —utilizamos este término porque nos parece más adecuado y amplio—, es aquella que produce un menor impacto ambiental, económico y social. La compra verde solo tendría en cuenta la sostenibilidad ambiental.


¿Cuál es el peso de las compras verdes en el mercado de consumo español?
Según el informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) “Análisis de la caracterización y proyección de la producción ecológica española en 2019”, el gasto de los consumidores españoles en productos ecológicos alimentarios ascendió a 2.363 millones de euros en 2019. Ello permitió alcanzar en España un consumo per cápita de productos ecológicos de 50,22 euros/habitante/año y también situó  en 2019 el porcentaje de gasto en alimentos ecológicos respecto al gasto total alimentario de España en dicho año, en un 2,24 %.

Estas cifras están subrepresentadas, ya que solo corresponden a alimentación. Habría que sumar el mercado de droguería, ropa y demás productos y servicios con certificación ecológica, y también el mercado de marcas y productos sostenibles no certificados como ecológicos, pero con un alto compromiso con la sostenibilidad. No disponemos de cifras exactas al respecto, pero una estimación podría ser que el mercado “sostenible” supone el 5-10 % del mercado español.


¿Qué perspectivas de crecimiento de la demanda de estos productos pueden esperarse en el mercado español en los próximos años?

Del estudio “Otro consumo para un futuro mejor” de OCU y el Foro Nesi, publicado en 2019, se desprende que el 73 % de los españoles ya toma decisiones de consumo por motivos éticos o sostenibilidad y que el 62 % cree que su consumo es una herramienta muy potente para cambiar el mundo. Los españoles están cada vez más concienciados, por lo que es probable que eso lleve a un mayor consumo y mayor demanda de estos productos en el mercado español.


¿Qué criterios tienen en cuenta los consumidores a la hora de hacer una compra sostenible? ¿Qué es lo que más valoran?

Existen diferentes aspectos que los consumidores tienen en cuenta cuando realizan una compra sostenible. El 78 % evita el desperdicio alimentario, el 71 % intenta no comprar productos sobre envasados, el 69 % toma decisiones que cree que favorecen el bienestar animal  y el 67 % evita comprar productos procesados. Cuando se trata de productos electrónicos, también buscamos productos que no se estropeen: en octubre publicamos una encuesta para conocer las razones por las que los consumidores no llegan a reparar los productos que se estropean dentro del proyecto europeo PROMPT, PRemature Obsolescence Multi-Stakeholder Product Testing Program .


Desde la OCU, ¿Qué consejos dais a los consumidores para que su compra sea más sostenible?

Recomendamos a los consumidores  comprar a granel, llevar su propia bolsa, prestar atención a los envases, reutilizarlos, consumir productos locales o de cercanía, apostar por el comercio justo, evitar el desperdicio y comparar precios.

Más allá de “comprar verde”, recomendamos a los consumidores que integren la sostenibilidad en sus estilos de vida:

  • Actúa en consecuencia con tus valores. No basta con quejarse: el consumo es una gran oportunidad para vivir de manera más acorde con nuestras convicciones y adoptar acciones concretas para ser parte activa del cambio.
  • Reduce el consumo de aquello que realmente no necesites. Planificar nuestras compras, evitar aquellas compulsivas y distinguir lo que nos hace falta de lo que no nos hace menos vulnerables al bombardeo publicitario que nos empuja al hiperconsumismo, además de ahorrarnos mucho dinero.
  • Infórmate sobre el impacto social y medioambiental de los productos y favorece a las empresas que son transparentes sobre sus impactos. Aunque no siempre es fácil obtener información sobre todo que aquello que consumimos, cultivar un espíritu crítico nos permitirá mejorar el mundo desde nuestro consumo.
  • Premia a quien comparte tus valores y penaliza a aquellos cuyos actos te generan indignación. Tenemos más poder del que pensamos como consumidores y promover entre nuestros amigos o en redes sociales los productos de una empresa que valoramos o deplorar los de quienes no hacen las cosas correctamente es una forma eficaz de incentivar cambios.
  • Pasa “del producto al servicio” y “de la posesión al uso”. Cada vez es menos necesario adquirir algo para disfrutar de ello cuando lo necesitemos. Muchas propuestas nos permiten alquilar, compartir o intercambiar productos, iniciativas que contribuyen a un nuevo paradigma en cuanto a nuestra manera de consumir.
  • Recuerda que hay alternativas de consumo local para regenerar el tejido económico y social de tu municipio. Privilegiar los productos locales y de km cero 0  y comprar en mercados, tiendas de proximidad y grupos de consumo son buenas formas de potenciar el tejido económico de nuestras ciudades y barrios.
  • Que tu alimentación sea parte de la solución. Podemos procurar reducir el desperdicio alimentario, evitar los productos sobreenvasados, intentar ir a comprar al lado de casa para no tener que coger el coche, elegir productos de cercanía y de temporada producidos de manera sostenible o limitar el consumo de carne y preferirla de procedencia ecológica, entre otras medidas.
  • Muévete de manera sostenible. Para traslados cortos, podemos andar o ir en bicicleta. Para medias distancias, utilizar siempre que podamos el transporte público. Y para trayectos de largo recorrido, las mejores opciones son el tren, el autobús o el coche si va lleno, para lo que puedes intentar compartir trayecto con amigos o desconocidos a través de plataformas online. El avión y sus altas emisiones, en cambio, contribuyen fuertemente al cambio climático.
  • Además de consumidor puedes ser productor y empezar a cultivar tus propios alimentos o fabricar los productos que necesitas por ti mismo o con el apoyo de organizaciones como los fab labs, prácticas que contribuyen a involucrarnos en el proceso productivo y tomar decisiones más informadas.
  • Súmate a la moda ética y sostenible. Disminuir las compras impulsivas y no necesarias, comprar ‘moda sostenible’, de segunda mano, intercambiar prendas en reuniones con amistades, donar aquello que ya no nos vamos a poner para darle una segunda vida, reparar e incluso customizar a nuestro gusto prendas deterioradas son opciones que están en nuestra mano.
  • Ya es posible conseguir que tu dinero siga a tus valores. La oferta de finanzas éticas ha crecido en los últimos años en España, por lo que resulta sencillo explorar la posibilidad de empezar a trabajar con algunas de sus entidades de referencia (Triodos Bank, Fiare, Coop 57…), así como financiar proyectos éticos a través de crowdfunding social (La Bolsa Social, Goteo…).
  • El ocio y el turismo son buenas oportunidades para vivir según los principios en los que creemos,  mediante una amplia oferta de actividades de ocio que contribuyen a nuestro desarrollo personal y respetan el medio ambiente. Además, podemos dejar de consumir productos turísticos y de ocio con impactos negativos en el entorno.


¿Creéis que los consumidores tienen la información suficiente para hacer una compra sostenible consciente?

Ellos mismos demandan más información. El mismo estudio el estudio revela que los consumidores que están receptivos a consumir de manera más sostenible se encuentran con barreras como la falta de información (60 %), el precio (58 %), la accesibilidad (54 %) o incluso la dificultad para encontrar empresas responsables (52 %).

En junio de 2020, coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente, lanzasteis la campaña #cambiatealverde, dentro de la estrategia europea “Approved by tomorrow". ¿En qué consiste y cómo está funcionando?

La campaña engloba las diferentes iniciativas que pone OCU en favor de los consumidores en relación con el consumo sostenible. Tiene como objetivo proporcionar a los consumidores las herramientas y la información para que puedan tomar decisiones de consumo sostenible. En la campaña ponemos a disposición de los consumidores una calculadora de huella ecológica para conocer el impacto en el medio ambiente de los hábitos de vida de los usuarios. También queremos mejorar la formación e interaccionar con ellos para solucionar dudas concretas y motivar al cambio de hábitos. En octubre pasado comenzamos con un webinar sobre reciclaje doméstico, cuya grabación sigue a disposición de los adheridos a la campaña. Ha sido recibida muy positivamente.

¿Con qué otras campañas o iniciativas apoya la OCU el consumo en clave sostenible?

Hemos puesto en marcha proyectos como CLEAN, que busca medir el impacto ambiental de los detergentes y sensibilizar a los consumidores sobre esta realidad, ayudándoles con información a hacer las mejores elecciones, o PROMPT, que tiene como objetivo evaluar, de manera independiente, la durabilidad y rehabilitad de los productos de consumo, identificar problemas para impulsar el diseño duradero de productos y conseguir impulsar la reparación cuando estos fallan. 

Además, realizamos estudios específicos sobre sostenibilidad de productos y encuestas de satisfacción. Nos interesa que los productos que se pongan en el mercado sean duraderos y fiables.

 

También hemos empezado a introducir en nuestros análisis comparativos un nuevo galardón, la Compra ECO, que distingue a productos eficaces y con un menor impacto ambiental, para ayudar a que todos seamos "consumidores sostenibles".

¿Cómo se están adaptando las empresas al incremento de la demanda de los productos sostenibles por parte de los consumidores? ¿Cuáles son los aciertos a destacar y aspectos en los que pueden mejorar?

Cada vez son más los productos que cuidan los aspectos ambientales tanto en el envase como en el contenido, conservando la calidad que presentan los productos convencionales. Por ejemplo, antiguamente los detergentes eco no llegaban a ser suficientes y ahora hay mucha más oferta y algunos tienen una eficacia tan buena como los convencionales, pero aún queda mucho margen de mejora porque algunos productos verdes fallan en calidad y otros se anuncian como sostenibles o eco simplemente por marketing, no porque aporten nada especial. 

Los aspectos en los que pueden mejorar son aquellos en los que las alegaciones verdes se reducen a un lavado de cara. Para ello es necesario que sean:

1. Verdaderas: las afirmaciones deben basarse en cualidades que ya tiene el producto y no en aspiraciones futuras, estrategias comerciales o compromisos genéricos.

2. Claras: fácilmente comprensibles para el consumidor.

3. Pertinentes: deben referirse a un aspecto importante del ciclo de vida del producto, no a una parte residual.

4. No engañosas: aunque cierta, si es probable que los consumidores malinterpreten la alegación, se vuelve engañosa.

5. Unidas a la eficacia del producto: el bajo impacto ambiental no tiene por qué suponer que el producto sea menos eficaz.

 

En ese sentido, ¿consideráis que es este es un buen nicho para que las personas emprendedoras que quieran poner en marcha una iniciativa verde lancen su proyecto empresarial?

Creemos que los consumidores cada vez están más concienciados e interesados en estos servicios y por tanto existe demanda de este tipo de productos, que deberían ser la norma y no la excepción. Es un buen momento para emprender en negocios que apuesten por economía circular (reparación, reutilización, reciclado…), promoción de productos de cercanía (recuperar producciones locales, artesanos, sin envase ni intermediarios, de calidad…) u otros que mejoren la sostenibilidad.

 

¿Qué consejos daríais a las personas emprendedoras que quieren ofrecer productos  y servicios sostenibles a los consumidores?

Que pongan en el mercado productos eficaces y sostenibles, que resulten útiles a los consumidores, que no se enmascare la realidad, que contemplen todo el ciclo de vida del producto y no se centren en una parte del mismo. También que busquen certificaciones reconocidas (Ecolabel, MSC, FSC, etc) o que validen la propiedad ecológica que destaca en su producto frente a los convencionales mediante auditorías externas. El consumidor debe poder confiar y esto es solo posible con transparencia y siguiendo un método armonizado. No es posible que de repente todo envase sea reciclable o el mismo producto de toda la vida ahora de repente sea sostenible por el hecho de que haya cambiado un ingrediente minoritario.

 

 


 

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