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Cristina Sáenz: "Impulsar el cambio para conseguir transformarnos en una economía de impacto"

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“En Fundación Ship2B entendemos la economía de impacto como un modelo económico donde el fin principal de startups, empresas e inversores no es solo maximizar su rentabilidad económica, sino también su impacto social y medioambiental”, explica Cristina Sáenz de Pipaón, lab manager del Tech4Climate en la Fundación Ship2B, cuyo objetivo es impulsar esa economía de impacto. Maximizar ese impacto requiere,  “una gestión consciente del mismo”, lo que enlaza con el valor de la innovación, ya que “un emprendedor social busca cambiar el sistema, no solo mitigar sus consecuencias negativas y para ello es necesario un modelo de negocio innovador”, comenta Cristina. En ese proceso de búsqueda de cambios que vive el mundo empresarial y el ecosistema emprendedor, el impacto social y ambiental ha venido para quedarse. “Está transformando la sociedad y la economía actual, resolviendo problemas sistémicos para lograr una sociedad más justa en un mejor planeta para vivir”, concluye.


¿Cómo definiríais la economía de impacto?

Existen diferentes definiciones. En Ship2B nos gusta entenderla como un modelo económico donde el fin principal de startups, empresas, inversores y organizaciones ya no es solo maximizar su rentabilidad económica, sino también su impacto social y medioambiental. Es importante entender que es todo un ecosistema, donde este triple balance lo buscan todos los agentes.


¿Qué es fundamental para que una empresa o iniciativa emprendedora tenga impacto?

En realidad todo lo que hacemos tiene un impacto, deja una huella, y este impacto puede ser positivo o negativo, directo o indirecto, buscado o accidental. 


Además, el tipo de impacto que tenemos se clasifica en tres grandes bloques, según el ABC del impacto.  El impacto tipo A de actuar, que es el que se centra en actuar para evitar daños. Aquí se cumple con los requisitos normativos, se es responsable o se mitigan riesgos, pero el impacto en sí mismo no está relacionado con la naturaleza de la empresa o la iniciativa. Después tenemos el impacto tipo B, de beneficio, el que prioriza beneficiar a los stakeholders. En este caso se apoya a aquellos negocios que tienen un impacto positivo. Por último, está el impacto tipo C de contribuir con soluciones. Se soluciona un problema social, entendiendo social en un sentido amplio, incluyendo medio ambiente y salud.


Cuando estamos ante una empresa o iniciativa que ya surge como respuesta a un reto social, nos encontramos ante un potencial negocio de impacto, que es distinto de un negocio con impacto. Para que sea un negocio de impacto, rentabilidad e impacto van ligados y la intencionalidad es una condición indispensable. Conjugar rentabilidad económica e impacto no es sencillo, y en algún momento habrá que tomar decisiones críticas. Ahí es donde la intencionalidad es clave para que el impacto sea una realidad. 


¿Cómo pueden las empresas y los proyectos de emprendimiento maximizar su impacto social y medioambiental?


Para maximizar el impacto es necesario una gestión consciente del mismo. Lo que no se mide no existe y lo que no se gestiona no se puede maximizar. Debemos conocer y entender el impacto en toda nuestra cadena de valor (incluyendo nuestros stakeholders), y tener claro a medio y largo plazo el impacto que queremos lograr. A partir de ahí, estudiar qué indicadores vamos a medir para comprobar que estamos logrando nuestro propósito. Unos buenos indicadores nos van a permitir modificar la estrategia o mantenerla para maximizar nuestro impacto.


¿Qué peso tiene la innovación en todo ese proceso?

Un emprendedor social busca cambiar el sistema, no solo mitigar sus consecuencias negativas. Para esto es necesaria una nueva forma de entender el problema, un modelo de negocio innovador. En muchas ocasiones, esta nueva innovación viene de la mano de la  innovación tecnológica.


¿De qué forma ayudáis a empresas y emprendedores para que sus proyectos tengan impacto social y medioambiental?

En Ship2B trabajamos con grandes corporaciones, ayudándoles en procesos de innovación abierta de impacto, pudiendo unirse a nuestros labs de aceleración y crear ecosistema o diseñando programas a medida para ellos. También los inversores, desde filántropos a un inversor más tradicional, son uno de nuestros stakeholders, acercándoles a la inversión de impacto, explicándoles fundamentos y presentándoles startups de impacto invertibles. Y por supuesto, startups emergentes de impacto, cualquiera que sea su forma jurídica. Con estas últimas trabajamos ayudándoles a validar su modelo de negocio, buscando inversión de impacto alineada con sus valores y diseñando un sistema de medición y gestión de impacto. Es fundamental que identifiquen su impacto, siendo conscientes de la parte del problema que resuelven y a qué stakeholders afectan, para que luego sean capaces de maximizarlo.


¿Cómo aunar impacto e innovación en un proyecto emprendedor?

No todos los proyectos emprendedores tienen que ser innovadores y con impacto, pueden no ser de impacto o tener un gran impacto y poca innovación. Existen diferentes tipos de innovación: tecnológica, de modelo de negocio… Ambos pueden tener potencial de impacto si resuelven un problema social. En este caso, habrá que medir y gestionar el impacto para asegurarnos de que estamos consiguiendo los objetivos planteados.


En cuanto al impacto ambiental, ¿qué podemos esperar en los próximos años en las empresas y el ecosistema emprendedor?

La preocupación de las empresas por el impacto medioambiental hasta ahora estaba relegada solo a cumplir normativa o a temas RSC, considerándose únicamente los temas de coste o de conveniencia en el ámbito empresarial para tenerlo en cuenta. 


Afortunadamente, una mayor consciencia, la legislación, la presión de los consumidores y el nuevo talento están haciendo palanca para que la sensibilidad de las empresas respecto al impacto medioambiental cambie. En los próximos años cabe esperar que el impacto aumente su presencia en los dashboard de toma de decisiones y las empresas se preocupen no solo por el binomio rentabilidad-riesgo, sino que incluyan el factor impacto en el tablero estratégico. 


En el ecosistema emprendedor se está viendo la misma evolución, teniendo en cuenta que las startups siempre son la punta de lanza y resultan mucho más ágiles a la hora de implementar cambios y representar las nuevas sensibilidades. Las startups están demostrando que se puede ser rentable y tener un alto multiplicador económico cuidando el impacto, están dando ejemplo de gestión desde el impacto, de que la economía de impacto es una realidad. Cada vez más inversores muestran esta sensibilidad hacia el impacto.


En definitiva, el impacto social y ambiental ha venido para quedarse. Está transformando la sociedad y la economía actual, resolviendo problemas sistémicos para lograr una sociedad más justa en un mejor planeta para vivir. Como Fundación Ship2B, nuestra misión es impulsar este cambio para conseguir que toda la economía de nuestro país se transforme en economía de impacto.




 



 

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