01/06/2023
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La desertificación se ha convertido en uno de los grandes retos globales. Las zonas desérticas ya cubren más del 40% de la superficie del mundo y albergan a más del 20% de la población mundial. Según las Naciones Unidas, en 2025, 1.800 millones de personas sufrirán "escasez absoluta de agua". Estas devastadoras consecuencias se manifiestan en el daño a la biodiversidad, la estabilidad socioeconómica y el desarrollo sostenible. En este contexto surgen medidas en todo el mundo para paliar los efectos con innovaciones tecnológicas revolucionarias o soluciones basadas en la naturaleza desde el ecosistema del emprendimiento o alentadas por administraciones públicas. Vamos a conocer alguna de estas soluciones.
Israel, paradigma de tecnologías
Por ejemplo, en Israel, donde casi un 70% de su territorio es desértico, surge como una potencia mundial de soluciones innovadoras a tener en cuenta para implementar ya que han conseguido transformar su desierto en grandes campos de cultivo. Tras décadas de investigación e importantes partidas presupuestarias en este país, es un sector que cuenta hasta con un nombre específico “DeserTech” que cuenta con innovaciones tecnológicas revolucionarias como en los procesos de desalinización o de riego por goteo. Según el ICEX, en su informe “DeserTech en Israel”, este es el único país que ha conseguido tener menos superficie de desierto que hace 50 años.
En este informe se señala como actualmente, se identifican 66 startups israelíes cuya actividad principal es abordar los retos de la desertificación y 237 startups que ofrecen “soluciones potencialmente adaptables” para el mismo fin, lo que da lugar a un ecosistema de empresas DeserTech de más de 300 startups en Israel. Sobre el total del ecosistema, más del 50% de las empresas (160) están relacionadas con el ámbito de la agricultura, mientras que la energía y el agua cuentan con un 20% de startups cada una, y las infraestructuras con un 5%.
La desalinización del agua de mar, el uso de agua salobre en la agricultura, el riego por goteo, el desarrollo de variedades agrícolas que consumen menos agua e incluso la extracción de agua del aire son campos que se desarrollan en Israel. Por ejemplo, la empresa israelí Watergen, está revolucionando la obtención de agua potable convirtiendo la humedad del aire en agua potable. Aprovechando el poder de la atmósfera, un recurso ilimitado y energéticamente eficiente, la empresa ha creado soluciones de agua desde el aire para llevar agua limpia a personas de todo el mundo.
Israel también cuenta con empresas pioneras y líderes en el campo del riego de presión, como Netafim, que trabaja para promover soluciones de riego a medida para ahorrar agua en todo el mundo. Empresas que destacan por su innovación como SeeTree, que ha desarrollado una plataforma de inteligencia para árboles que ofrece información por árbol. Su misión, la de cultivar árboles de forma eficiente es más relevante que nunca, ya que proteger y restaurar los bosques es esencial para detener la desertificación y la sequía. También la empresa israelí Hilico ha creado el primer colector de agua de lluvia portátil. Inspirado en la estructura de las hojas raras de la selva amazónica, permite a los usuarios ser autosuficientes y conscientes del medio ambiente desde casa. O SupPlant, que se dedica a informar digitalmente a los sistemas de riego de todo el mundo combinando la detección de plantas, la inteligencia artificial y los datos acumulados a lo largo de 1.500 temporadas de cultivo, para ofrecer a los agricultores recomendaciones de riego personalizadas en medio de la crisis mundial del agua.
Murallas verdes
Si miramos a África, para hacer frente a los efectos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, los países de la región del Sahel llevan desde 2007 organizando una respuesta de enorme envergadura, una muralla de plantaciones de más de 8.000 km de largo y unos 15 km de ancho que atraviesa 11 países en todo el continente. El objetivo de esta iniciativa, puesta en marcha por la Unión Africana, es tratar de evitar que el desierto del Sáhara siga avanzando en una de las regiones más pobres del mundo. Esta ambiciosa acción de restauración ha pasado a convertirse en una iniciativa integral de desarrollo rural, con diferentes niveles de implantación, pero que ha transformado millones de vidas, permitiendo el desarrollo de nuevas actividades emprendedoras más sostenibles.
En otras partes del mundo encontramos los esfuerzos de China por luchar contra este problema, que han dado resultados dispares. En 1978 el gobierno chino puso en marcha el proyecto de la Gran Muralla Verde, un esfuerzo nacional de ingeniería ecológica que exigía la plantación de millones de árboles a lo largo de la frontera del norte de 4.500 kilómetros de largo del desierto invasor e incrementaría la superficie forestal del planeta un 10%. El proyecto tiene como fecha de finalización el 2050 y hasta ahora se han plantado más de 66.000 millones de árboles. En este caso surgen voces críticas argumentando que la Gran Muralla Verde no es la solución idónea porque tras la reforestación, muchos árboles terminan muriendo si no hay una intervención humana constante.
Otros ejemplos en diferentes partes del mundo
Si volvemos a las tecnologías para extraer agua del aire hay muchas, más modernas y antiguas. Destacan los famosos atrapanieblas en el desierto de Atacama, norte de Chile, que se vienen usando desde los años 60 del siglo pasado. Y que han servido de inspiración a otros emprendedores verdes en España como la empresa canaria Nieblagua, que ha desarrollado un nuevo sistema de Recogedores de Aguas Atmosféricas (RAA), para recoger grandes volúmenes de agua de la atmósfera en zonas aisladas donde no exista el suministro de agua o no es de suficiente cantidad y calidad. Para su uso en actividades agrícolas, ganaderas, forestales (Repoblaciones, abastecimiento de depósitos contra-incendios), etc. Actualmente, también en España y Portugal, se están experiementando con diversos colectores de niebla en el proyecto Life-Nieblas.
En Taiwan, estudiantes de la Universidad Nacional de Cheng Kung han lanzado AQUAIR un dispositivo portátil cosechador de niebla que también ha sido desarrollado en Honduras.
También en Etiopía, podemos ver una mejora de una técnica milenaria que han llamado Warka Water, consiste en una torre de bambú que produce hasta 100 litros de agua al día recolectando agua de la lluvia, de la niebla y del rocío.
Otro ejemplo de innovación es Source Hydropanel un panel solar que permite obtener del aire hasta 5 litros de agua al día impulsado por la Arizona State University. Este equipo aprovecha el vapor de aire, “un suministro inagotable de agua”, para obtener de él agua purificada.
Desde el Programa Empleaverde y la Red Emprendeverde se apoya la puesta en marcha y crecimiento de emprendimientos verdes en España, que aportan soluciones para la lucha contra la desertificación y la seguía, como puedes ver en el Boletín de la REV.