corcho, sostenibilidad, economía circular, biodiversidad, nuevos mercados, diseño, construcción, pesca, cosmética
Alrededor de 2.000 metros cuadrados de corcho natural conforman los suelos de la cripta de la basílica, protegidos por una capa de barniz. Una decisión arquitectónica que aúna estética, proporcionando un acabado elegante; funcionalidad, pues las propiedades acústicas y aislantes contra la humedad son idóneas para una cripta subterránea; e intención, ya que la utilización de este material es coherente con la filosofía de Gaudí.
¿Y si te digo que puedes imprimir en 3D con filamentos de corcho?
El Instituto Catalán del Corcho (ICSuro) realizó un estudio en 2016 para desarrollar una bobina de PLA-corcho apto para la impresión 3D. Dos años después vería la luz el material 3DCORK, con base de PLA y un 20% de polvo de corcho. El valor añadido de este producto se traduce en originar un nuevo material con el que competir directamente con productos plásticos y reducir así el impacto medioambiental.
Pero esto no se queda ahí. Según la “Miniguía: nuevas aplicaciones del corcho”, a lo largo de los últimos años se han realizado estudios sobre los compuestos bioactivos del corcho y se ha descubierto que presentan una variedad de propiedades relevantes para la industria médica y cosmética: antioxidante, antiinflamatoria, antienvejecimiento, antimicrobiana, antibacteriana, antialérgica, anticancerígena e incluso algunas propiedades antisecretoras y antiulcerogénicas.
Pero sin duda, una de las aplicaciones emergentes más curiosas es la del revestimiento del interior de los automóviles. Algo que no solo es un punto a favor de la sostenibilidad, sino que también reduce el peso del coche. Como ejemplos tenemos el Porsche Taycan 4 Cross Turismo, que sustituye el cuero por pana y corcho en el revestimiento del techo, los asientos y los parasoles, así como en el salpicadero, los pilares, la consola central, el volante y las alfombrillas. O, si miramos a modelos más asequibles, el Peugeot 208 brasileño con techo y salpicadero de corcho, presentado en el Salón Internacional del Automóvil de São Paulo en 2014.
Imágenes de HZCORK
Y es que el corcho se presenta como una solución eficaz frente a materiales tradicionales altamente contaminantes, contribuyendo a la reducción de emisiones, al consumo de recursos hídricos y favoreciendo modelos productivos más responsables. Esta industria está extensamente consolidada en el Mediterráneo, siendo España el segundo productor de corcho, con 61.504 toneladas anuales, por detrás de Portugal.
Eso se traduce en un 30,5% de la producción mundial, con su principal valor económico enfocado en el sector vinícola y la fabricación de tapones de corcho (72% en 2016), seguido por el sector de la construcción (25% en 2016) (Miniguía: nuevas aplicaciones del corcho).
Año tras año, la industria evoluciona y sigue demostrando que el corcho es un material innovador y sostenible en diversas aplicaciones convencionales y emergentes: desde el diseño, la moda, la industria aeronáutica, la construcción o la cosmética. Todo ello gracias a sus excepcionales propiedades fisicoquímicas (como su capacidad para absorber contaminantes), que permiten al corcho posicionarse como una alternativa natural a materiales con alta huella de carbono y alineada con la economía circular en pos de la transición ecológica.
Aplicaciones innovadoras
Además de las mencionadas anteriormente, este recurso natural también está ganando terreno en la depuración de aguas y sistemas vegetales.
El potencial del corcho para adsorber contaminantes emergentes, metales pesados o pesticidas ha sido puesto a prueba en estudios ambientales. La principal conclusión es que la utilización de subproductos de corcho para el tratamiento de contaminantes permite abordar el problema de la biomasa no gestionada y, a la vez, contribuir a mejorar la calidad del agua.
Las cubiertas verdes, por otra parte, aportan importantes beneficios al entorno urbano. Estas pueden regarse con aguas grises o contaminadas sin comprometer los recursos hídricos, lo que las convierte en una alternativa sostenible, económica y eficaz para el tratamiento del agua.
Aplicaciones innovadoras en sectores convencionales
En la industria textil y de la moda, el corcho se viene usando desde hace siglos, siendo uno de los productos más utilizados en este campo las suelas de corcho.
Es el caso de marcas como Birkenstock, Olukai, Teva, Vionic, Toms, ECCO o Naot, que apuestan por la utilización de este material tanto en suelas como en acabados.
Fuente: HZCORK Zapatos de corcho: La guía definitiva
En la actualidad, se fabrican telas de corcho que se pueden teñir, cortar y coser fácilmente, lo que permite crear una gran variedad de estilos y patrones. Gracias a esta versatilidad, se emplean en una amplia gama de productos: calzado, marroquinería, muebles, tapizados, alfombrillas o esterillas de yoga, y se consolidan como una opción ideal para el desarrollo de tejidos sostenibles en la industria de la moda.
La versatilidad del corcho ha permitido la creación de una línea de textiles con corcho reciclado. NanoCork es un proyecto que utiliza corcho reciclado de la industria vinícola para crear tejidos con un uso mínimo de productos químicos y energía, gracias a la tecnología ECOFinish desarrollada por Care Applications. El proyecto nace de una colaboración entre Lebiu Design, una firma de diseño innovadora con sede en Cerdeña, y el equipo de procesamiento textil ecológico de Care Applications (Alcoy, España).
En joyería, los emprendimientos CorkShop (Caldas da Rainha, Portugal) o Inês Lamy (Fleurines, Francia) son algunas de las marcas que apuestan por este tipo de material en su artesanía.
Como comentábamos anteriormente, el sector de la construcción se posiciona en segundo lugar por orden de importancia dentro de la explotación del corcho. La mayoría de los usos de los productos de corcho en la construcción están relacionados con el aislamiento térmico y la absorción energética, como es el caso de estructuras de grandes rascacielos o de vías férreas y trenes. Ambos tipos de estructuras requieren aislamiento de vibraciones, flexibilidad al movimiento y resistencia al calor.
Sin embargo, la utilización del corcho ha dado un salto al urbanismo en los últimos años, tanto en decoración como en pavimentación, revestimientos de edificios, mobiliario urbano y suelos.
Barnacork es una empresa de Barcelona que "apuesta por este material local a través de la innovación, la tecnología y el conocimiento de la materia para potenciar su uso en aplicaciones para el mercado nacional e internacional en sectores tan diversos como la construcción, la industria, el diseño o la náutica”.
Como proyecto constructivo curioso, la casa Cork House de Berkshire (Inglaterra) es un edificio hecho casi íntegramente con bloques de corcho y madera y está diseñado para poder desmontarse fácilmente, reutilizarse o reciclarse en el futuro.
En el ámbito del diseño de mobiliario, el cuero de corcho se está convirtiendo en una de las mejores opciones para aquellos diseñadores que quieren apostar por productos naturales ecológicos, aprovechando además sus excelentes propiedades de durabilidad e impermeabilidad. Mesas, sofás y estanterías son ejemplos de lo que se puede hacer con este material.
Como curiosidad, el diseñador Jasper Morrison lanzó una colección de mobiliario artístico de piezas limitadas.
En pesca, además de su uso tradicional, empresas como Barnacork cuentan con un importante porfolio de productos asociados al corcho náutico. El corcho náutico es un material técnico pensado para responder a las exigencias del entorno marino. Gracias a su ligereza, resistencia al agua, propiedades antideslizantes y gran durabilidad, es una opción ideal para cubiertas de embarcaciones, suelos de yates o aplicaciones interiores en barcos.
En conjunto, el corcho se presenta como un claro ejemplo de innovación sostenible y del potencial de los productos forestales para impulsar economías más equilibradas con el medio ambiente. Su producción no genera residuos, favorece la conservación de la biodiversidad y contribuye al desarrollo rural, especialmente en zonas afectadas por el despoblamiento. Apostar por esta industria supone avanzar hacia un modelo económico más sostenible, basado en la descarbonización, la bioeconomía y la protección de los ecosistemas.
Además, el corcho ofrece nuevas oportunidades para el emprendimiento en el ámbito del diseño y el desarrollo de producto, impulsando soluciones innovadoras en sectores como el mobiliario, la moda o la fabricación avanzada. Iniciativas como la guía FutureCork profundizan en estas posibilidades y en el papel del ecodiseño para su desarrollo.
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