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Hablamos con Daniel Truran, director general de ebbf (ethical business building the future), embajador de B Corp y cofundador del Impact Hub Madrid, sobre el emprendimiento, el tejido empresarial con impacto positivo y el valor de la innovación. “Son empresas creadas con un nuevo modelo de negocio, al servicio de necesidades reales, sociales, medioambientales y humanas”, puntualiza. Para Truran, la sostenibilidad “incluye, por supuesto, la parte medioambiental, pero también la parte humana de las personas en las que impacta, sin olvidar la económica”. En cuanto al peso de la innovación en el tejido empresarial y el ecosistema emprendedor, este experto destaca que “innovar tendría que ser una forma natural de funcionar, siempre buscando las mejores soluciones para llegar a resultados sostenibles”.
Desde tu experiencia como miembro de una entidad referente a nivel internacional en certificación de empresas con impacto positivo (el movimiento de las B Corp en Europa), ¿cómo valoras el ecosistema del emprendimiento en España en relación a ese impacto positivo?
Hace una década se podía hablar de fenómenos locales y nacionales aislados. Ahora mucho de lo que sucede en un país es parte de una ola global mucho más amplia. El ecosistema del emprendimiento en España está siguiendo ese mismo patrón global: un aumento exponencial de la visibilidad y del éxito de empresas creadas con un nuevo modelo de negocio, creadas con la idea de ser las mejores empresas para el mundo. Empresas al servicio de necesidades reales, sociales, medioambientales y humanas.
¿Qué es fundamental para que una empresa o iniciativa emprendedora tenga impacto positivo?
Planteo tres ejes:
1. El propósito, su razón de ser. Lo que guía no solo al CEO sino los propósitos que unen a tu plantilla, pero también a tus clientes, proveedores, a la comunidad que rodea la empresa.
2. Los comportamientos, la manera coherente de hacer las cosas.
3. La medición, la decisión de qué se mide y se celebra en la empresa va a ser lo que guíe su impacto más o menos positivo. Si tan solo medimos lo más fácil, los beneficios, podemos estar seguros de que éste va a ser el eje y el enfoque principal de la empresa. ¿Qué se mide en tu empresa?
¿Cómo es el proceso para que una empresa logre la certificación de impacto positivo?
Llegar a ser B Corp es un reto que pocas empresas consiguen. Más que una certificación es una manera de presentarse. Un número creciente de empresas no está conforme con ser definida como una empresa tradicional, pero tampoco se consideran una ONG. En este caso, pueden decir con orgullo “somos una B Corp”, que es lo que permite a una empresa definirse así.
Pero para lograr ser B, hace falta una estricta evaluación y auditoría del modelo de negocio de impacto en cinco áreas: trabajadores, gobernanza, medio ambiente, clientes y proveedores. También es obligatorio cambiar los estatutos de la empresa para definir muy claramente su enfoque de impacto hacia las personas y hacia el medio ambiente.
Por último, se pide la firma y la adhesión a la “Carta de interdependencia”, el valor que une a todas las empresas B Corp que demuestra su concienciación con las consecuencias de sus acciones sobre los demás y la necesidad de una nueva visión sistémica y no aislada entre la empresa y todo lo que la rodea.
¿Qué peso tiene la sostenibilidad dentro de ese impacto positivo?
La sostenibilidad la entiendo en su forma más amplia, que por supuesto incluye la parte medioambiental, pero también la parte humana de las personas en las que impacta, sin olvidar la económica. Un buen resultado económico, permitir que la empresa siga con vida y siga creando el impacto positivo que esta nueva generación de modelos de negocios consigue. Es algo esencial y no secundario. Pero el logro de beneficios financieros tiene que ser la consecuencia de un buen trabajo en los primeros dos ejes de la sostenibilidad, y no el fin primario.
Cuidar de las sostenibilidad de las personas, su bienestar mental y físico, significa crear las mejores condiciones para que las personas puedan prosperar, creando el mejor clima, las mejores oportunidades para el pleno desarrollo de las infinitas capacidades presentes en todos los seres humanos. Cuidando también de las personas y de sus valores con una unidad de intenciones hacia propósitos elevados y por los cuales merece la pena trabajar y trabajar duro, se llega como consecuencia directa a un enfoque en sostenibilidad medioambiental.
Esta es la verdadera circularidad de la empresa que he observado en ya tantas entidades. Partiendo de las personas, consiguen implementar modelos de negocio más virtuosos.
En este contexto, ¿hasta qué punto es importante la innovación para que un proyecto empresarial triunfe?
Bajo un enfoque negativo, se podría decir que innovar es algo fundamental para evitar quedarse atrás. Pero si miramos el otro lado, innovar tendría que ser una forma natural de ser, siempre buscando mejores maneras de llegar a resultados sostenibles. Nunca tendríamos que cansarnos de innovar, de aprovechar toda la creatividad y luego aplicarle procesos de ejecución eficaces para que la innovación no solo se piense, sino que se implemente con éxito.
¿Cómo aunar sostenibilidad e innovación en un proyecto emprendedor?
Esta combinación me parece lo más natural, que tendría que nacer de cada persona inquieta y deseosa de aportar más a la sociedad. También es cierto que cada persona y cada empresa tiene distintos niveles de innovación. Por esta razón, un liderazgo inteligente es capaz de no limitar la innovación presente en la empresa misma sino de involucrar todos los grupos de interés afectados en co-crear las mejores soluciones.
Se trata de crear tu comunidad, tu tribu, que comparte tus aspiraciones sostenibles y que quiere ser parte de la solución que tienes la intención de aplicar. Tener la capacidad o desarrollar la capacidad para involucrar, para co-crear soluciones con las mejores personas dentro y fuera de la empresa es un ingrediente fundamental en esta nueva era de la co-creación en la que estamos entrando.
Conoces el ecosistema internacional del emprendimiento con impacto. ¿Cuáles serían las peculiaridades del español, desde tu experiencia como cofundador de Impact Hub Madrid?
Impact Hub Madrid es un claro ejemplo de esta ola global de la que hablaba antes. Una tendencia que es parte de un movimiento más amplio que abarca Madrid y España. Empezamos en 2007 con una idea rompedora y que pocos en España “compraban”: “Aquí en España el coworking nunca va a funcionar, a los españoles les encanta su oficina y nunca van a compartirla con otros emprendedores”, nos decían entonces. Y, hoy en día, con más de 30.000 espacios de coworking en el país, podemos ver cuánto se equivocaban al hablar de una manera “española” de entender el lugar de trabajo, en vez de una tendencia humana natural y global.
Desde el primer día creamos un espacio que pudiera “inspirar, conectar e impulsar al innovador social” . Si hay un elemento que siempre ha estado en el centro de nuestra mentalidad y de todos los espacios (ya son cinco solo en la capital) del Impact Hub Madrid es el espíritu colaborativo. Así se plantea la forma de las mesas, de los espacios, de las dinámicas. Todo ha alimentado este espíritu colaborativo que quince años más tarde se ha extendido a tantos espacios y organizaciones.
¿Que contribuye a que un ecosistema emprendedor sea más innovador?
Ofrezco tres elementos:
1. El control es algo muy difícil de ceder, pero la difusión del control, la autonomía a cuantos más niveles y personas sea posible es algo fundamental para liberar la innovación emprendedora.
2. La confianza, una cultura que premia el riesgo, que no juzga sino que aprende de los inevitables errores que se cometen cuando se exploran los límites de lo que es posible.
3. Excelentes, ágiles y transparentes procesos de ejecución para que toda la creatividad que se pueda fomentar no se transforme en el cinismo tan predominante que ocurre cuando se propone mucho pero no se tiene la capacidad de implementar nada.
¿Cómo ves el futuro del ecosistema emprendedor y, en concreto, del emprendimiento verde?
Hay presiones e ilusiones que empujan de igual manera y cada día más fuerte, haciéndonos pisar el acelerador del emprendimiento verde.
La urgencia de los cambios de rumbo, de una rápida transición verde y necesaria. Nos encontramos con leyes cada día más estrictas y tajantes que van a multar a quien se quede atrás y premiar a aquellos que consigan un enfoque y soluciones verdes. La transición del mundo financiero va a mover el eje de sus inversiones tan solo en la dirección de alcanzar soluciones sostenibles. Estas son algunas de las presiones que están creando la “tormenta sostenible perfecta” y que van a acelerar el futuro verde.
Pero hay también auténticos deseos de liderar el cambio que necesitamos. Por supuesto, las nuevas generaciones con más pasión, aunque todas las generaciones por igual quieren ser las primeras, las líderes, las mejores de esta nueva ola de emprendimiento verde.
Cada día más y más empresas están siendo creadas o reorientándose con el fin de ser las mejores empresas para el mundo. Es una tendencia muy atractiva para el talento, la motivación, para la sociedad y para el planeta.