15/12/2016
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Enisa es una sociedad pública del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad que se dedica a la financiación empresarial de riesgo de proyectos empresariales viables e innovadores, impulsados por pymes y emprendedores. La entidad concede préstamos participativos a emprendedores, “un instrumento a medio camino entre el préstamo tradicional y el capital riesgo, que refuerza considerablemente la estructura financiera de las empresas”, comenta su consejero delegado, Bruno Fernández Scrimieri.
Desde que inició su andadura en 1982 para apoyar la creación de empresas, el cambio del escenario del emprendimiento en España ha sido notable, especialmente en los últimos años. “En los últimos ocho o diez años, hemos asistido a la eclosión de un ecosistema sustentado en unos pilares sólidos –explica–. El principal pilar de esta transformación son, naturalmente, nuestros emprendedores”.
En 2011 Enisa se convirtió en socio estratégico de la Red emprendeverde a través de un convenio alcanzado con la Fundación Biodiversidad, convenio que ambas entidades renovaron en 2015. Una alianza que Bruno Fernández considera fundamental para reforzar el papel de Enisa como dinamizadores del ecosistema emprendedor. “La colaboración que mantenemos con la Fundación Biodiversidad se ha revelado capital para identificar y apoyar nuevos modelos de negocio vinculados al medio ambiente y a las actividades económicas sostenibles”, subraya.
¿Cómo trabajáis para reforzar el ecosistema emprendedor?
Aspiramos a consolidarnos como la entidad pública de referencia en el apoyo del ecosistema, principalmente a través de la financiación a emprendedores para que puedan acometer sus inversiones en las fases iniciales.
Nuestra financiación les aporta, además, una referencia de calidad frente a terceros, que contribuye a reducir los problemas de selección adversa, tan frecuentes en las empresas de reciente creación, así como a mejorar el acceso a financiación adicional a largo plazo de otras entidades financieras, fundamental para sustentar un crecimiento sostenido.
Enisa trabaja en diferentes líneas, dos de las cuales dan apoyo específico a los emprendedores.
En efecto. La línea de Jóvenes Emprendedores se dirige a financiar empresas con menos de 24 meses de constitución, cuyos socios mayoritarios no superen la edad de 40 años. La otra es la de Emprendedores, también para empresas con menos de 24 meses, pero esta vez sin limitar la edad de los socios.
En ambos casos, no pedimos más aval ni garantía que la del propio proyecto empresarial, lo cual constituye un gran incentivo para los emprendedores.
Concedéis préstamos a emprendedores. ¿Qué requisitos han de cumplir para poder optar a uno de esos créditos?
Ser pyme, según la definición de la Unión Europea, con forma societaria, domicilio social en España y de cualquier sector de actividad, excepto inmobiliario o financiero. El proyecto empresarial debe ser, además, técnica y económicamente viable, y debe contar con unas aportaciones de los socios que sean, al menos, de la mitad del importe del préstamo solicitado. No obstante, toda la información sobre condiciones y operativa de solicitud está disponible en la web www.enisa.es.
¿Alguna particularidad de los créditos Enisa?
Nuestro producto financiero es el préstamo participativo, un instrumento a medio camino entre el préstamo tradicional y el capital riesgo, que refuerza considerablemente la estructura financiera de las empresas.
El tipo de interés está ligado a la evolución de la empresa, adaptándose a la rentabilidad de esta que, en los primeros años, suele ser muy reducida cuando no nula.
Es un préstamo compatible con cualquier otra financiación pública o privada y que aporta, como he mencionado antes, una referencia de calidad, un efecto “certificador”, de cara a otros posibles inversores.
¿Cuál es la cantidad máxima que puede recibir un emprendedor y en función de qué?
Varían según la línea de financiación. Para Jóvenes Emprendedores los importes van de 25.000 € a 75.000 €, y para Emprendedores hasta 300.000 €. Existen también otras líneas para proyectos consolidados con importes de mayor cuantía.
Tras registrarse en nuestro portal del cliente, el emprendedor encontrará una serie de formularios donde explicar su modelo de negocio, las previsiones financieras, las necesidades asociadas al proyecto, la documentación a aportar, etc.
Una vez completado el proceso de solicitud, Enisa hace una valoración de los aspectos cualitativos y cuantitativos del plan presentado, atendiendo a variables tales como producto, demanda, mercado, rentabilidad, solvencia, generación de recursos, composición del accionariado y acceso al crédito.
Tras este análisis, se asigna un nivel de rating que califica la capacidad de la empresa para hacer frente a sus obligaciones y al desarrollo de su proyecto empresarial. Según esta calificación crediticia, la solicitud puede ser rechazada o aprobada y, este caso, llegar al total de lo solicitado o proponer una inversión menor.
¿Una misma pyme puede recibir crédito en más de un ejercicio?
Efectivamente, esa es, de hecho, la visión del apoyo a la pyme que tenemos en Enisa. Ir acompañando a la empresa durante todas sus etapas de desarrollo, desde la creación hasta las fases de crecimiento y consolidación, a través de las diferentes líneas de financiación, pudiendo optar así a sucesivas rondas de financiación con la limitación de 1.500.000 € de inversión máxima por empresa.
Cerca del 20 % de la cartera de Enisa corresponde a segundas rondas de financiación y, a su vez, dentro de este grupo una buena parte son empresas de las líneas de emprendedores que necesitan una nueva inversión para seguir avanzando y consolidar su crecimiento.
Sois socios estratégicos de la Red emprendeverde. ¿En qué se traduce esa alianza? ¿Cómo la valoráis?
Esa alianza es para nosotros fundamental y la valoramos de manera extraordinariamente positiva. Como agente activo del ecosistema emprendedor, desde ENISA colaboramos con todos los actores que nos ayudan a identificar buenos proyectos a los que ofrecer nuestra financiación, y en este sentido la colaboración que mantenemos con la Fundación Biodiversidad se ha revelado capital para identificar y apoyar nuevos modelos de negocio vinculados al medio ambiente y a las actividades económicas sostenibles.
Tanto en términos sociales como económicos, creemos que es importante dotar de capital a aquellos sectores que ayuden a reducir los impactos sobre el medio ambiente, abrir nuevos nichos de mercado y crear hasta dos millones de empleos de cara a 2020.
En nuestra cartera contamos con más de dos centenares de startups en sectores TIC, biotecnológico, energético o agroalimentario, enfocadas a la sostenibilidad y la innovación, financiadas con más de 57 millones de euros. Y vamos a continuar dando impulso financiero a proyectos que apuesten claramente por mejorar nuestra calidad sin comprometer la de generaciones venideras. En esa tarea, naturalmente, seguiremos apoyándonos en la Red emprendeverde.
Habéis participado con un estand en el reciente South Summit. ¿Cómo valoráis estas iniciativas?
Como acabo de apuntar, valoramos positivamente toda iniciativa que sirva de punto de encuentro y contribuya a fortalecer el ecosistema emprendedor. En el caso de South Summit, su labor como puente estratégico permite unir la comunidad emprendedora de España, el Mediterráneo y Latinoamérica, además de impulsar y proyectar internacionalmente la marca España. Año tras año, consigue atraer el interés de inversores internacionales hacia el emprendimiento de alto potencial que hay en nuestro país, y en esta última edición celebrada en La N@ve hemos podido asistir a una espléndida afluencia de público y organización de contenidos.
Tras más de treinta años apoyando la creación de empresas, ¿cómo veis el emprendimiento en España, cómo ha evolucionado?
En un espacio de tiempo muy corto, digamos en los últimos ocho o diez años, hemos asistido a la eclosión de un ecosistema sustentado en unos pilares sólidos. El principal pilar de esta transformación son, naturalmente, nuestros emprendedores, que con su talento, sus ganas de ir contracorriente para crear cosas nuevas, su voluntad de atreverse a lanzarse a lo desconocido, venciendo la resistencia que provoca el miedo al fracaso, han sido protagonistas de un creciente número de casos de éxito, tanto a nivel nacional como internacional. Al mismo tiempo, hemos visto también como, poco a poco, se ha ido produciendo una especialización de las fuentes de financiación, con la incorporación de nuevos tipos de entidades e instrumentos con la vista puesta en los emprendedores.
No podemos dejar de mencionar el papel de nuestras universidades y escuelas de negocios en la generación y transferencia de conocimiento científico y tecnológico, así como en la formación de habilidades directivas y de gestión empresarial.
Y, por último, creo que debemos reconocer también el papel que han desempeñado las administraciones públicas en este camino. En estos años, entidades como Enisa, iniciativas como la Red emprendeverde y muchas otras de ámbito regional y local, hemos apostado por fortalecer ese ecosistema, poniendo en marcha instrumentos y programas con la atención puesta en las necesidades del emprendedor. Es verdad que queda aún mucho camino por recorrer para acercarnos a los ecosistemas de referencia internacional, pero los logros alcanzados, y las bases sobre las que se han conseguido, nos invitan a mirar con optimismo el futuro.
La cultura del emprendimiento es un fenómeno en expansión. ¿A qué se debe?
Es innegable que la crisis, pese a sus consecuencias negativas, ha sido también agente de la creación de nuevas oportunidades, en las que el papel de la innovación y la tecnología es fundamental.
Las empresas se han sumado al fenómeno de la vocación global, ampliando la búsqueda de nuevos nichos de mercado. Por otra parte, está el cambio de mentalidad, propiciado por la cultura del emprendimiento, especialmente entre los más jóvenes, que se fijan sus propias metas y modelos de vida y están dispuestos a asumir riesgos a la hora de iniciar nuevos proyectos.
Las estadísticas indican que es un fenómeno en expansión. No obstante, es necesario que las empresas surgidas en estos años maduren, crezcan y escalen en competitividad e internacionalización. Por último, aunque la apuesta de los inversores nacionales e internacionales por oportunidades de negocio en nuestro país es cada vez mayor, aún queda camino por hacer en este sentido.
¿Qué requisitos son imprescindibles para que una pyme pueda consolidarse?
Nuestras pymes son muy pequeñas, con solo 4,7 empleados de media, la mitad que sus homólogas alemanas o británicas. Y aquí el tamaño sí que importa, porque las hace flaquear en aspectos fundamentales: cuánto más pequeñas más difícil les será ganar cuota internacional, conseguir financiación, ser más innovadoras y productivas o atraer el mejor talento.
Diversos estudios coinciden en que el potencial exportador de nuestras pymes es alto, pero hay que explotarlo. La presencia en distintos mercados diversifica el riesgo e incrementa la producción, reduciendo el coste medio del producto.
La inversión en innovación y la transformación digital son imprescindibles para competir en un entorno global que cuestiona constantemente los modelos de negocio. Sin olvidar que las personas son la base del potencial de una empresa, así que la captación de talento es prioritaria, tanto como adaptarse a modelos de liderazgo del siglo XXI.
¿Qué consejos daríais a una persona que quiere poner en marcha su iniciativa emprendedora?
Es importante, por supuesto, identificar una idea de negocio y validar los distintos aspectos que afectan a su desarrollo: demanda del mercado, grado de innovación, coste de desarrollo, competencia, viabilidad técnica y económica del proyecto, posibles alianzas, etc.
Pero quizás lo más importante sea la calidad y el compromiso del equipo humano que está detrás. Según el proverbio africano, si quieres ir rápido camina solo, pero si quieres llegar lejos camina acompañado. Yo añadiría bien acompañado; rodéate de los mejores.